domingo, 8 de abril de 2012

Regresando a Paradise: Tres

Peter

Creo que Lali aún tiene la boca abierta cuando me cambio de asiento con Benja. No me gusta verla sentada con otro chico; sé que es estúpido pero me siento posesivo cuando no tengo derecho.

- Peter, vuelve a tu sitio – me dice Nico
- Me estaba sintiendo mal – digo – o me cambio de sitio o vomito encima de Lali y Benja

Observo a Lali, que no se ve nada contenta. Se aleja de mí cuando nuestras rodillas se tocan, pero sus ojos se encuentran con los míos.

- Me sentía mal por el movimiento del auto – digo como un tonto – y, Leo huele como mierda….literalmente. No puedo soportarlo
- Escuche eso – dice Leo
- Bien – respondo
- ¿Por qué intentas iniciar una pelea con Leo?
- No lo hago. Él la empezó

Parezco un niño, pero a este punto ya no me importa. ¿Qué cosa cree Lali, que soy perfecto? A estas alturas debería saber que estoy lejos de serlo.

- Estás siendo conflictivo
- ¿Qué tiene de malo? – pregunto
- Estoy segura que puedes averiguarlo por ti mismo
- ¿Está todo bien ahí atrás? – pregunta Nico
- Me duele el dedo – dice Leo. Parece que la jalada que le di a su dedo fue fuerte – necesito hielo

Lali saca una guía turística de España y se coloca un par de anteojos. Deben de ser nuevos, porque nunca la he visto con anteojos. No me mira y se enfoca en el libro mientras hace círculos en algunas páginas y orejas de perro en otras.

- ¿Planeas un viaje a España? ¿De nuevo? – pregunto
- Sí – dice cerrando su libro y guardando su lapicero

Eso es todo. Sin detalles, ni explicaciones. No es que me deba explicaciones; obviamente no me quiere hablar o mirarme.

Después de dos horas, Nico le dice al chofer que se detenga en un restaurante.

- Todos afuera. Vayan al baño y estiren sus piernas. Comeremos algo rápido aquí.

Mientras esperamos a que todos regresen del baño, camino hacia Lali, que está de pie, junto a las máquinas dispensadoras.

- ¿Qué tal? – pregunto, intentando actuar normal
- ¿Qué tal? – me mira con disgusto y sorpresa - ¿Estás bromeando, Peter? Desapareciste por ocho meses; definitivamente la etapa de ¿qué tal? Ya pasó hace rato

Mierda. Tengo el presentimiento que nada de lo que diga va a ser suficiente, pero lo intento.

- Lo siento
- Yo también

Lali se voltea y se va, su cojera queda como un recuerdo de esa noche hace dos años atrás. Troto para alcanzarla, porque soy tan estúpido que no puedo dejarla sola.

- ¿Me vas a decir que no has pensado en los dos mientras no estuve? – le pregunto y ella se encoge de hombros
- Pensé en ti. Y, luego pensé en cómo me dejaste
- No se trataba de ti, Lali. Eso lo sabes
- No quiero discutir sobre ello – dice, mientras se acerca a la camioneta – he seguido con mi vida

Me pongo en frente de ella, deteniéndole antes que se acerque demasiado al resto del grupo. Ellos no necesitan saber sobre nuestros asuntos privados.

- No puedes ignorarme para siempre – sacude su cabeza y me empuja
- No, no puedo ignorarte. Ni siquiera lo podría hacer si lo deseara. Pero no insistas y me hagas hablar de….nosotros

De regreso en la camioneta, luego de la comida, ella coloca sus manos en sus piernas y mira hacia al frente, mientras Nico le dirige al chofer hacia el campamento. Después de un rato, noto que sus ojos empiezan a cerrarse.

- Puedes recostarte en mi cuerpo si quieres dormir – le ofrezco – prometo que no voy a tocarte ni nada por el estilo
- No gracias. Traje una almohada para el viaje

Alcanza su mochila y saca una almohada fluorescente de color verde. La infla y la coloca en su cuello, como la Lali que solía conocer. Se duerme casi al instante, y una hora después, todos excepto Nico y yo están dormidos. La chica con los audífonos está roncando tan fuerte que me pregunto si Lali y la chica del tatuaje van a tener que comprarse tapones antes que el viaje termine.

- Toma una siesta Peter. Todavía queda mucho para llegar – dice Nico
- Dejé de tomar siestas cuando tenía dos años – le cuento, mirando de reojo a Lali mientras duerme

Suelto el aire frustrado, luego observo mi rodilla. La estoy moviendo al ritmo de motor del auto. Estoy ansioso y no sé por qué. Desearía poder levantarme y quitarme esta energía, o correr hasta que mi cuerpo grite y me haga detener. En lugar de eso, estoy aquí sentado, pensando.

Mientras Lali duerme, la envidio. Estoy contento que haya seguido adelante, porque yo no creo haberlo hecho. Dejé Paradise, pero soy el mismo chico en el mismo estado que antes. Cuando finalmente llegamos al campamento, Nico sale de la camioneta para anunciar nuestra llegada. Regresa cinco minutos después, con el ceño fruncido.

- Malas noticias – dice
- ¿Los campistas decidieron que no querían escuchar nuestras tontas historias? – pregunto
- No. Solo cuentan con una cabina sin ocupar. Eso quiere decir….
- ¿Chicos y chicas durmiendo en la misma cabina? – pregunta la chica del tatuaje. Nico suspira
- Sí. Yo dormiré en la cabina del costado, con los consejeros. Los chequearé a ustedes cada cierto tiempo. ¿Todos están de acuerdo con eso?
- Ehm..¡No! – dice la otra chica – no voy a cambiarme en frente de otros chicos
- Hay un baño de mujeres a unos cuantos pasos de la cabina – Nico le informa – puedes cambiarte ahí, Euge
- Si esa es la única opción, entonces sobreviviré – dice Paula – pero por el momento, no estoy feliz con ello

Todos están de acuerdo con los arreglos inesperados. Lali se ve un poco nerviosa ahora que Nico ha aparcado al lado de la cabina. Hay tres literas, con sábanas y almohadas, pero nada más.

- Yo quiero la cama de abajo – dice Benja mientras se lanza en la cama – maldita sea Nico, esto está más duro
- Yo también quiero la de abajo – dice Paula
- Yo también – digo, luego observo mientras Lali cojea hacia la cabina – volviéndolo a pensar, tomaré la de arriba. Lali necesita la de abajo por su eh….
- ¿Pierna? – Lali termina mi oración – puedes decirlo, Peter. No es un secreto. Todos pueden notar que camino cojeando
- Y, ya que hablamos de nuestras imperfecciones – dice Benja – debo anunciar que no tengo el brazo completo. Solo quería que todos sepan que está bien hablar de ello o que me pregunten
- Está bien – dice Nico – ahora que se han organizado, pónganse cómodos y encuéntreme afuera en diez minutos
- ¿Afuera? – pregunta Paula - ¿Para qué?

Sin duda esta chica va a competir con Leo para ver quién es la persona más molestosa del grupo. Ni siquiera ha sonreído o ha dicho algo positivo desde que empezó el viaje. Tengo un presentimiento que está intentando que todos tengan un tiempo miserable.

- Solo ven afuera en diez minutos – dice Nico y luego cierra la puerta

La chica del tatuaje, que se llama Paula, sube a la cama de arriba, encima de Lali. Yo cojo la que está encima de Benja, sabiendo que probablemente no duerma hasta que esté completamente cansado y mi cuerpo ceda. Después de diez minutos, salimos como Nico nos ordenó; él nos lleva por el bosque, donde alrededor de 20 niños están sentados en frente de una fogata, esperándonos. Todos nos miran cuando nos acercamos.

- He traído a estos chicos – dice Nico, luego que nos hemos sentado – para que cuenten sus historias de cómo el manejar ebrios ha afectado sus vidas. Sé que ustedes creen que son invencibles, pero no lo son. Escúchenlos. Los ayudará.

Silencio. ¿Qué es lo que Nico espera que hagamos? ¿De verdad cree que a estos chicos les interesa nuestra vida? Esto es una broma.

- Hola chicos, soy Benja. Supongo que iré primero. Unos meses atrás, regresaba de un juego de futbol; acabábamos de vencer a nuestro rival así que estaba con alcohol. Me sentía bien, muy bien. Invencible.

Algunos de los chicos están hablando entre ellos, sin darle importancia a lo que Benja está contando, sacando de su corazón. Benja no se da cuenta que no le prestan atención, o no le importa.

- Después que regresamos al colegio e ingresamos a nuestros autos, empecé a hacer una competencia con un amigo que estaba en el auto de al lado – hace una pausa – presioné tan a fondo el pedal que mi cabeza se echó hacia atrás. Fue ahí cuando perdí el control del auto, no recuerdo mucho antes de estrellarme contra el árbol, y cuando me desperté me enteré que me habían amputado el brazo.

Benja se quita la camisa y le muestra las consecuencias. Algunos se sorprenden, otros solo lo observan.

- Ahora no me siento invencible. Perdí toda oportunidad de obtener una beca por deporte…y…y… - se limpia las lágrimas – y nunca podré jugar fútbol de nuevo. Intenten ponerse los pantalones usando una mano. Solo por un día, intenten hacer una tarea con una mano. No puedo decirles ahora mismo que se siente, solo que no es tan fácil como cortar un pedazo de torta. Si quieren que les sea honesto, apesta. Desearía volver atrás, pero no puedo. Tomé una decisión estúpida porque pensé que era invencible, y pagaré por ello el resto de mi vida.

Suspira y esconde su cabeza. Observo a Lali. Nuestros ojos se encuentran por un momento intenso, pero ella rompe la conexión y se enfoca en el suelo. Cuando vuelve a mirar hacia arriba, ella dice a través del silencio.

- Soy Lali. Casi dos años atrás, me atropelló un auto…

Cuando se pone de pie, se enfoca con una mirada acusatoria hacia mí. ¿Acaso va a decir que yo fui el culpable? No fui yo quién lo hizo, pero ella no sabe que yo escondo ese secreto. O, incluso peor, ¿ella espera que me ponga de pie y diga que la atropellé mientras estaba borracho? Mierda, no puedo enfrentar esto. No ahora

Antes que diga otra palabra, me pongo de pie y regreso a la cabina.

- Peter, regresa aquí – escucho que Nico sisea

Lo ignoro y continúo caminando. 

Regresando a Paradise: Dos

Lali

Siento como mis músculos se tensan de a poco, y el mordisco que me he hecho en la boca sabe a tierra. ¿Qué está haciendo Peter aquí? ¿Dónde ha estado estos últimos ocho meses? ¿Por qué no intentó contactarse conmigo, o al menos darme una señal de que estaba vivo? Tiene los mismos ojos azules, los rasgos bien definidos, y esos mismos músculos reflejados en su camisa. Es real, y está vivo, y camina hacia mí.

No puedo mirar hacia otro lado, aunque lo deseo desesperadamente. Él toma un respiro antes de hablar.

- Esto es un poco incómodo – su voz suena familiar pero diferente
- Sí
- ¿Cómo has estado?

No puedo responder esa pregunta; es muy falsa. Si se hubiera preocupado por mí, hubiese encontrado la forma de verme o hablarme. Me dejó antes de Navidad, de Año Nuevo, antes de San Valentín, de mi cumpleaños, de la fiesta de promoción y de la graduación. Antes de que me dieran la noticia que tendría la cojera por el resto de mi vida, sin esperanza de recuperación.

- ¿Qué estás haciendo aquí? – se encoge de hombros
- Me pregunté lo mismo esta mañana

Uno de los chicos que viene con nosotros, el de cabello largo que cae en su rostro, se tira un gas. Lo peor es que hace todo un espectáculo, riéndose como un niño.

- ¿Oye, te importa? Estamos aquí – dice Peter
- ¿Qué? – dice el chico – tenía que soltarlo
- Suéltalo cuando estés solo. No seas un maldito huevón
- ¿Quién eres tú, la policía? – el chico se acerca hacia Peter
- Tranquilos chicos – dice una voz fuerte, es un señor alto, flaco y de cabello castaño con ojos azules – Lali, ¿puedo hablar contigo un minuto? En privado – apunta hacia Peter – contigo también, Lanzani. Ahora

Sigo al señor, y Peter me sigue por detrás. Nos detenemos en una mesa. Se introduce como Nicolás Vásquez, el líder de este grupo.

- Obviamente, ustedes dos no pueden estar juntos en este viaje. Lali, no tenía ni idea que mi asistente te había puesto en reemplazo de Emilia
- Yo me retiro – dice Peter
- A la mierda con eso, Peter. No tienes otra oportunidad – dice Nicolás

Eso significa que Nicolás espera que yo me vaya. Si fuera la antigua Lali, la que tenía miedo de los conflictos, me hubiera ido sin chistar. Pero ahora soy más fuerte, y no me rindo ante nada. Incluso si se trata de Peter.

- No voy a retirarme – digo, mirando a Nicolás
- Lali, lo siento mucho, pero esto no va a funcionar con los dos juntos….
- No me voy – lo interrumpo

Nico se ve frustrado. La verdad es que, el estar con Peter va a ser todo un desafío, uno inmenso que jamás esperé. Pero he decidido que voy a probarme a mí misma y a él que yo he continuado con mi vida. No voy a permitir que el pasado dicte mi vida nunca más. Ahora ambos tenemos dieciocho años, ambos considerados adultos por la ley.

- Esta es una mala idea – dice Nico – realmente una mala idea
- ¿Puedo hablar a solas con Peter? – le pregunto
- Está bien – dice Nico mientras nos mira a ambos – tienen cinco minutos
- Han pasado ocho meses – digo cuando Nico se ha ido. Recuerdo lo mucho que lo he extrañado y escondo las lágrimas – te perdiste la graduación
- Me perdí un montón de cosas – dice, luego lentamente esconde sus manos en los bolsillos

Sé que probablemente me veo patética. Me siento patética. Pero estoy harta de sentir lástima por mí misma. Tengo que seguir adelante. Me he vuelto más fuerte cada día. Observo la camioneta blanca que se supone que nos llevará a un viaje de cuatro semanas. Vamos a compartir nuestras historias públicamente, esperando que otros no cometan los mismos errores. Me muerdo el labio ante la ironía. ¿Cómo vamos a lograr eso cuando la verdad del accidente sigue enterrada?

- Él dijo que no tienes otra alternativa más que ir a este viaje. ¿Por qué?
- Está bien, aquí está el trato – dice Peter, luego de suspirar e inclinarse en la mesa – sorpresa: me metí en problemas de nuevo. Es la cárcel o el programa. Tú tomas la decisión, Lali. Quieres que renuncie, lo haré. Asumiré las consecuencias.

Lo último que quiero es que Peter vaya de nuevo a la cárcel. Tengo miedo de preguntar sobre los detalles de cómo se metió en problemas, así que no lo hago. Si él me quiere contar, lo hará. Pero sé que no lo hará, porque no sabe cómo confiar en alguien, al menos de mí. Puede que haya formado parte de su vida en el pasado, pero ahora no lo hago. Soy una extraña para él, y él lo es para mí también.

- Sólo son cuatro semanas – le digo – creo que podemos arreglárnoslas
- Cuatro semanas prisioneros en una camioneta juntos, y luego no tendrás que volverme a ver

Cierro mis ojos cuando dice eso último. Él no debería volver a desaparecer. Su hermana lo necesita, y su madre sufre todos los días con su adicción a la droga.

- Después del viaje, deberías volver a Paradise
- Eso no sucederá, así que quita ese pensamiento de tu cabeza
- ¿Sabes qué pienso? – me pongo de pie y lo miro directamente a los ojos
- ¿Qué?
- Creo que al Peter duro y rígido le gusta tomar la vía más fácil – digo
- Mi vida es un montón de cosas, Lali, pero fácil no es una de ellas – dice, aclarando su garganta – y si crees que ahora mismo todo esto es fácil para mí, adivina… - su voz se quiebra
- Tal vez este es el destino dándonos otra oportunidad para decirnos adiós. Ya sabes, antes que cada uno se vaya por su lado
- Eso debe de ser – dice, sarcásticamente - ¿Así que no te importa que vayamos juntos en este viaje?
- Estoy bien con ello mientras tú lo estés – pero no lo miro a los ojos

En la camioneta, las dos chicas que conocí esta mañana están sentadas en el asiento de adelante. La chica llamada Paula, tiene un arete en la nariz, labio y tatuajes en todo su brazo. Está leyendo un libro contra la ventana. La otra chica, Euge, tiene cabello largo y rubio; está usando maquillaje en sus ojos y lápiz labial rosado.

Yo, me siento junto a Benjamín, en el asiento del medio. Conozco a Benja de la terapia física, desde que sus citas son después de las mías todos los miércoles por la noche. Benja perdió tres cuartos de su brazo izquierdo, y su brazo derecho tiene cicatrices, pero exactamente no sé qué pasó. Estoy segura que lo sabré cuando compartamos nuestras historias.

- No sabía que estarías aquí – me dice él
- Fue algo de último minuto – le cuento

Mi pulso se acelera cuando Peter se sienta detrás de nosotros. No es una buena señal que esté completamente atenta a él todo el tiempo. Probablemente estas cuatro semanas sean más tortura que mi terapia física después del accidente.

Cuando Peter me abandonó, no dejé de pensar ni un minuto en él. En las semanas y meses después que se fue, rezaba para que él regrese. Solía dejar prendida la luz del velador por las noches, así si el regresaba, vería una señal de que yo estaba esperándolo. Pero él nunca volvió. Al final, me di cuenta que dependía mucho de él.

Nicolás no tarda mucho en ingresar a la camioneta, nos explica en qué consiste el programa y lo que haremos en los próximos días, antes de decir que nos introduzcamos a los demás. El chico que falta es Leandro, aquel que le gusta tirarse gases. Cuando todos hemos terminado de introducirnos y estamos completos, Nicolás da la orden al chofer para avanzar.

- Oye Benjamín – dice Peter de pronto
- ¿Sí?
- Cambia de asiento conmigo

sábado, 7 de abril de 2012

Regresando a Paradise: Uno

Peter

Luego de ocho meses tras desaparecer de Paradise, me encuentro en la misma situación que hace un año y medio, arrestado sin ser mi culpa. He estado viviendo con Río y otros cuatro amigos, en una casa abandonada; los chicos se dedicaban a vender y traficar droga. Me ofrecieron hacerlo, pero en esas cosas no me meto, no después de lo que he aprendido en mi vida. Pero, la policía no me cree cuando les digo la verdad, es que hay tantas personas que mienten.

Mientras escuchan mi veredicto, el policía solicita que acuda a un familiar. Le digo la verdad, no tengo a nadie – hace ocho meses que no tengo contacto con mi pasado. Ellos, al ver mi expediente, encuentran el nombre de Nicolás, mi jefe de servicio comunitario. No esperan ni dos minutos para preguntarme, ya lo llamaron.

- Te voy a ayudar a salir Peter, porque esto es difícil – me dice Nico después de haberme dado una charla sobre el peligro que he pasado y sobre cómo me he metido en problemas – pero, con una condición
- ¿Cuál? – pregunto
- Vas a unirte a RE-EMPEZAR
- ¿Y, qué es eso?
- Es un grupo de chicos que se han visto afectados por la conducción imprudente de adolescentes. Viajas un mes juntos, y cada participante comparte su historia con varios grupos de chicos. Te quedas en dormitorios y campamentos. Únete al programa y ayuda a otros. Si no quieres venir conmigo, no te puedo ayudar.
- ¿Entonces, no tengo opción?
- Sí la tienes. Quédate aquí y disfruta de la hospitalidad de esta cárcel, o sal de aquí y sígueme
- ¿Por qué me ayudas?
- Porque creo que eres un buen chico – dice – solo tienes que tomar mejores decisiones

Esa noche me quedo a dormir en la casa de Nico. Es al día siguiente cuando vamos juntos hacia el centro comunitario, donde una camioneta grande y blanca nos espera. Nico me dice que ingrese a la camioneta y me presente a los demás, mientras él va a realizar unos papeleos. Hay dos chicos y tres chicas de pie, esperando con sus maletas.

Una de las chicas se mueve hacia un lado, permitiéndome visualizar a la persona detrás de ella. Mi cuerpo entero se pone como piedra. Es Lali.

jueves, 5 de abril de 2012

Regresando a Paradise: Sinopsis



Peter Lanzani ha dejado Paradise hace ocho meses atrás, llevando consigo el secreto que prometió mantenerlo hasta la tumba. Si se llega a saber la verdad, arruinaría todo.

Lali Esposito intentó ser fuerte después que Peter le rompió el corazón y desapareció. De algún modo, ella ha conseguido seguir adelante. Está determinada a rehacer su vida.

Pero, Peter y Lali  son obligados a estar en el mismo viaje de verano. Intentan ignorar la pasión que sienten el uno por el otro, pero los sentimientos enterrados salen a la superficie. Peter enfrentará la verdad sobre la noche del accidente, aquel secreto que destruyó su relación, motivo que pondrá a ambos en una situación difícil. 

Dejando Paradise: Epilogo

Lali

Peter me besó ayer por la noche; y, yo lo besé de vuelta. Aún no puedo creer que ambas cosas hayan sucedido. Pensé que estaba bien sin sentir que lo necesitaba. Debí lavarme los labios con jabón antes de irme a dormir, porque en lugar de eso me he pasado todo el rato mirándome en el espejo.

Durante años, me he imagino cómo sería besar a Peter. Para ser honesta, quería alejarlo de mí, que él me quiera cómo yo lo hice para así después rechazarlo cómo él lo hizo. Pero no pude. Todos esos sentimientos de mi niñez volvieron; no puedo olvidar los momentos cuando él acariciaba mi espalda mientras yo lloraba por la separación de mis padres.

Sentada en mi cama, levanto mi pantalón, mostrando mi pierna. Noto que mi corazón late menos rápido que antes mientras observo las cicatrices. Solía pensar en ellas como cicatrices malas, pero ahora ya no lo hago más. Ya ni siquiera me dan miedo. Trazo las líneas con mis dedos, ya no deseo que desaparezcan. Son parte de mí.

Cierro mis ojos, recordando el accidente. Es tan raro pensar en esa noche sin las emociones masivas recorriendo mis venas. En la oscuridad, detrás de mis párpados, la imagen de Peter conduciendo el auto que me atropelló se presenta. Pero algo no se siente bien; siento escalofríos. Porque, al cerrar mis ojos con fuerza, la imagen del conductor se aclara. Es Rochi con una mirada de horror y miedo en sus ojos al tiempo que pierde el control del auto. Rochi fue la que me atropelló esa noche, no Peter.

Pero….¿por qué…?

El timbre suena mientras intento comprender todo. Mi estómago me da vueltas; quiero vomitar. Pero no puedo, porque mi madre me está llamando para que baje.

- Lali, somos del Departamento de Correcciones. Estamos aquí para investigar la denuncia que hiciste contra Peter Lanzani – me dice un hombre en traje negro
- Yo no hice ninguna denuncia – les digo
- Tenemos una documentación dónde aparece que nos llamaste diciendo que Peter Lanzani ha estado acosándote
- Yo no llame – digo mirando a mi madre y sacudiendo la cabeza – ma, te juro que no llamé
- ¿Estás segura? – pregunta el hombre – no tienes que tener miedo, Lali. Estamos aquí para asegurarnos que estás protegida
- No le tengo miedo a Peter. Somos amigos
- Por favor, disculpen a mi hija – dice mi madre – ella no sabe de lo que habla. A ella le han dicho que no tenga ningún contacto con ese chico. ¿Verdad, Lali?
- Ma… - me muerdo el labio inferior
- ¿Lali?

La actitud de Peter en el parque ahora tiene sentido, por qué me estaba desafiando. Dios, me debe de odiar, pensando que llamé para denunciarlo cuando nunca haría nada para hacerle daño. Belén le haría daño, yo no.

- Tengo que ir a verlo
- Lali, regresa aquí!

Cojeo hacia la casa de los Lanzani antes que alguien me detenga. La mamá de Peter me abre la puerta.

- ¿Está Peter? – pregunto – realmente necesito hablar con él. Sé que probablemente me odien por haber sido la razón de que él estuviera en la cárcel, pero creo que todo fue un malentendido y …
- Peter se ha ido – dice – se fue

Corro hacia la casa, cojo las llaves del auto y manejo hacia la casa de Julia. Reviso el garaje, el mirador…no está. Todo este tiempo he estado culpando a Peter por haberme atropellado, sin haber cuestionado nada. Él siempre dijo que era su culpa, pero en el fondo sabía que había algo raro en él. Pensé que era la falta de remordimiento, pero en realidad era falta de culpa.

Manejo alrededor de Paradise, buscando a Peter. Antes de darme cuenta, estoy en el lugar dónde mi vida cambió. La escena del accidente. Las marcas que dejaron las llantas del auto aún están ahí, un oscuro recuerdo de aquel día. No he venido aquí desde el accidente. Bajo del auto y camino hacia lar marcas, observándolas sin poder quitar mi vista de encima.

- Lali

Volteo. Peter está dentro de un auto negro y un chico que no conozco está al volante. Peter le dice al chico que detenga el auto, luego camina hacia mí. Se le nota triste, solo y preocupado.

- ¿Cómo llegamos aquí? – pregunto
- Aquí es dónde todo empezó
- Yo no llamé para denunciarte – digo, rápidamente - verás, los investigadores vinieron a mi casa esta mañana y dijeron que yo había hecho una denuncia. Yo insistí de que eso era mentira y luego me di cuenta de lo que tú podías haber pensando y ….

Peter coloca un dedo en mis labios, deteniendo mi tartamudeo.

- No importa
- Sí que importa. Yo confiaba en ti. ¿Acaso no se trata de eso? Confiar y decir la verdad

Tengo que probárselo, una señal que confío en él sin reservaciones. Levanto el pantalón de mi pierna izquierda, revelando las cicatrices. Sus cejas se juntan, sintiendo el dolor, como si él hubiera sido el culpable de ponérmelas en la pierna. Tomo su mano entre la mía y juntos trazamos las líneas.

- No quiero esconderte nada más. ¿Sientes lo mismo Peter? ¿Sin secretos, sin mentiras?


Necesito que me diga la verdad sobre lo que pasó esa noche. Necesito escucharlo de sus propios labios, sus propias palabras. Dime que no me atropellaste, quiero decirle. Dime la verdad.


- ¿Nos vamos, amigo? – grita el chico desde el auto
- ¿Y, él es?
- Rio – me preocupa
- Quiero decir, ¿quién es?
- No quieres saberlo, Lali – dice Peter – escucha, me tengo que ir

Observo su rostro intenso y hermoso. Sé que él nunca va a soltar el secreto que está guardando en su interior. Ese espíritu fiero y protectivo es parte de él, un lazo que no puede romper.

- ¿A dónde vas? ¿Cuándo vuelves?
- No voy a volver

Sé que está diciendo la verdad. Empiezo a sentir las lágrimas en mis ojos que al poco tiempo empiezan a caer por mis mejillas.

- No puedes dejarme. No ahora

Quiero rogarle y llorarle hasta que cambie de parecer. Quiero jugar tenis con él ahora, mañana y todos los días.

- Entonces, ven conmigo – dice mientras limpia las lágrimas con sus dedos
- Me di cuenta que tenías razón. Es una tontería el irme. Me voy a quedar en Paradise hasta que me gradúe, y ahorrar el dinero que me dio Julia
- ¿Lanzani, vienes o no? – dice el chico. Peter asiente
- Sí, ahí voy – me inclino y choco mi cabeza contra la suya
- Dime que lo nuestro fue real – susurro – por favor – Peter coloca sus manos en mi rostro, clausurándonos en nuestro propio mundo privado
- Muy real. Nunca cuestiones eso. ¿Está bien?
- Ahora mismo me cuestiono todo. ¿Por qué vine aquí?
- Porque estás lista para empezar una nueva vida, Lali. Estás libre del pasado. No puede hacerte daño. Para mí, estar libre significa dejar Paradise

Se inclina y me besa. Tan suave, lleno de calidez y amor. Quiero cogerlo y mantenerlo a salvo.

- ¿Eso significa que ambos estamos libres? – asiente

Sé que nunca me va a escribir o llamar. Él va a cortar todos los lazos con su familia y este pequeño pueblo que le causó tanto daño. Incluyéndome. Dios, ojalá él no hubiera ido a la cárcel. Aunque si el accidente nunca hubiese sucedido, si nunca hubiese ido a la cárcel y hubiese sido obligado a hacer servicio comunitario, Peter y yo nunca hubiéramos estado juntos. Y, eso no lo cambiaría por nada.

- Adiós – me dice mientras se aleja y me guiña
- No te lo voy a decir de vuelta – le digo. Él ríe apenas
- Entonces dime algo que pueda recordar como tus últimas palabras hacia mí. Dime que me amas. Dime que vas a pensar en mí todas las noches antes de ir a dormir. Dime….
- La gallina roja ha escapado de la jaula – digo y él ríe de nuevo
- Siempre voy a recordar a Julia, al mirador, las flores, tú y yo en el mirador…

Guiña una vez más y voltea, su espalda hacia mí mientras camina hacia el auto. Quiero gritarle por abandonarme. Quiero correr hacia él. Pero, él nunca me dijo que fue Rochi quién me atropelló. Él lo hizo, al final…no confió en mí, o en él mismo. Estoy sollozando, más de lo que hice después del accidente. Y mi cabeza me duele, más dolor que el que sentí en mi pierna.

- Peter! – grito antes que ingrese el auto y cierre la puerta

Aguanto la respiración, esperando que regrese. Que voltee. Pero nunca lo hace.


....CONTINUARÁ....
....Regresando a Paradise....