domingo, 4 de noviembre de 2012

Heaven: Capitulo XXI

Todos lo lograremos

Una vez que Peter se recuperó, las cosas empezaron a regresar un poquito a la normalidad, aunque no del todo. Gas aún andaba un poco callado y actuaba de manera extraña, y lo entendía, acababa de pasar por algo demasiado fuerte. Nicolás nos acompañó en la cena y disfrutamos de su compañía, de alguna manera hacía que todo se viera más ligero, que dejemos por un momento los problemas a un lado. Gracias a él, Rochi rió y sonrió, y Peter lo acompañó a ver un partido de fútbol, donde pudo relajarse. Finalmente, lo acompañamos hasta su auto y nos despedimos de él, deseaba que se quedara o volverlo a ver, traía nada más que alegría.

Exhaustos, Peter y yo decidimos irnos a la cama matrimonial. Después de tomar una larga ducha donde me dediqué a jabonarme bien y a relajarme, salí a la habitación. Peter ya estaba durmiendo, el cansancio se notaba en su rostro. Se movió apenas cuando entré a la cama y luego se despertó para ayudarme a taparme con las sábanas.

-Hueles bien – dijo, presionando su boca contra mi cuello, inhalando profundamente

Yo reí ante el cosquilleo de su boca en mi piel.

-Tú no
-Qué ruda – dijo, riendo – Pero probablemente sea cierto

Salió de la cama.

-Mi turno en la ducha. No te vayas a ningún lado.

Se quitó la ropa y la lanzó en la ropa sucia antes de desaparecer en el baño. Yo me metí aún más dentro de las sábanas y las enredé entre mis dedos de los pies. Enterré mi rostro en la almohada limpia que olía a bebé. Casi inmediatamente, mi cuerpo estaba listo para rendirse a la fatiga. Estaba aguantando el sueño, intentando mantener mis ojos abiertos cuando Peter salió del baño usando sólo una toalla anudada a su cintura. Cada vez que veía su forma física, me elevaba por completo. Gotas de agua aún se veían en sus hombros y la luz que venía por detrás dejaba un brillo azul en su piel. Era tan bien proporcionado que me recordaba a una estatua de un museo.

-Eso fue rápido – dije, intentado no quedarme mirando
-Aprendes a no demorarte en el baño cuando tienes hermanas – su sonrisa se desvaneció
-Las extrañas, ¿verdad?
-Más de lo que pensé – dijo – Pero sobre todo odio que ellas se estén preocupando por mí.
-Podrás recompensarlas – prometí – Cuando todo esto acabe
-¿Realmente crees que acabará? – preguntó Peter, distante
-Sí – dije – Esto no va a durar para siempre. Te lo prometo
-Ey – dijo Peter, de pronto mirándose – Acabo de darme cuenta que no tengo ropa limpia

Alcé la sábana a su lado, en la cama. Ahora no era el momento de tener una discusión pesada, ya habíamos tenido suficiente de eso. Ahora era momento de amar a mi esposo.

-No la necesitas – dije
-¿En serio? – su boca se torció en una sonrisa - ¿Esa puerta tiene cerradura?
-¿Te importa? – lo desafié

Peter alzó una ceja, pero soltó su toalla y se deslizó a mi lado en la cama. Sentí su presencia envolverme, su piel aún caliente por el agua. Sus labios eran respetuosos mientras me besaba lentamente, para luego deslizar su boca desde mi mentón hasta mi cuello.

Yo tracé las heridas de su cuerpo y lo abracé fuertemente, mis dedos insertándose en su carne cálida. La memoria de él amarrado en la cama vino a mi mente, la manera en que sus ojos verde se habían llenado con una crueldad que no era de él. Sentí mi boca secarse ante el pensamiento.

-¿Estás bien? – murmuró sobre mi pecho
-Sí – mordí mi labio e intenté quitar el pensamiento

Peter sintió mi tensión y alzó la mirada.

-¿Estás segura que no estás cansada para esto?
-¿Yo? – sonreí – Creo que yo debería hacer esa pregunta
-De hecho yo estoy bien – dijo – Sólo que no puedo quitar la idea de que mi cuerpo está siendo controlado por alguien más
-Bueno, lo estuvo – dije, dejando que mis dedos acaricien su pecho – Pero ya se han ido. Ahora solo somos tú y yo

Peter me alzó fácilmente y terminé encima de él. La firmeza de su cuerpo debajo de mí se sintió como un puerto seguro.

-¿Quieres escuchar algo gracioso? – me preguntó mientras yo enterré mi rostro en su cuello – Lo que sucedió ahora fue realmente difícil, una de las cosas más difíciles que he hecho. Lucifer estaba dentro de mí. E incluso después que se fue, sentí que había dejado una marca, en mi alma

-Eso no es gracioso – le dije
-Espera, no me dejaste terminar. Cada vez que me tocas se siente como si me estuvieras limpiando, limpiando la oscuridad. Estás curando mi cuerpo con el tuyo y renovando mi alma con la tuya
-Yo no tengo un alma – murmuré
-Sí, si la tienes – insistió Peter, cogiendo mi mentón – Tal vez no es la misma que la mía, pero está ahí. Tienes mucha luz, la siento cada vez que te miro. Es la manera en que Dios te hizo.
-¿Sabes qué creo? – dije – Creo que todo por lo que hemos pasado hasta ahora se siente como una maldición, pero es una bendición. Nuestro Padre nos ha colocado en este camino porque Él quiere que nos lleve a algún lugar…algún  lugar increíble. Y, Él nos ha equipado con todo lo que necesitamos para el viaje….el uno al otro

Peter me miró por un momento, luego sus labios chocaron contra los míos. Esta vez su beso fue más largo y profundo. Sentí como pequeños fuegos que aparecieron de la nada dentro de mí y se expandían por todo mi cuerpo. Esta vez nuestro encuentro era diferente desde nuestra última vez en el bosque. El humor era más relajado, menos urgente. No había ningún miedo a descubrir, y más tiempo para explorar. Así era cómo había imaginado la facilidad de la intimidad en el matrimonio. Me sentía segura y protegida y caliente de pies a cabeza.

***

El sol de la mañana que se insertaba a través de la ventana, me despertó. Salí de la cama, intentando no molestar a Peter, quién estaba encorvado y dormido. Quería que durmiese lo más que pudiese antes de tener que enfrentar los nuevos retos que traería el día.

Me envolví dentro de una bata rosada y troté hacia la cocina, donde encontré a Rochi preparando el desayuno.

-Espero que tengas hambre – dijo ella
-Huele rico – dije
-¿Dónde está Peter? ¿Aún duerme?
-Sí. ¿Dónde está Gastón?

Rochi se encogió de hombros.

-Ya no estaba cuando me desperté esta mañana
-¿Cómo le va? – pregunté, incómoda
-No lo sé – dijo Rochi – No habla sobre ello
-De acuerdo – dije – Supongo que necesita tiempo

De regreso a la habitación, las sábanas habían sido levantadas, diciéndome que Peter ya se había levantado. Lo encontré en el estudio. Estaba sentando en una mesa, mirando un grupo de libros. Cuando abrí la puerta y sintió mi presencia, alzó la mirada.

-Buenos días
-¿Te molesto? – pregunté
-Claro que no, entra

Caminé hacia él, recosté mi cabeza en su hombro y miré lo que estaba en sus manos. Un libro sobre la Anatomía Humana.

-¿Sabías cuántos huesos conforman un pie? – preguntó
-¿Cuántos?
-Veinte y Seis. Increíble cuando te detienes a pensar en ello
-Sí, lo es. Eh…¿estás bien?
-Lo estoy – Peter sonrió – Es sólo que me quedé pensando en lo que dijo Nicolás, eso es todo
-¿Qué dijo?
-Que la medicina era lo mío. Y creo que tiene razón, es mi manera de hacer una contribución. Cuando todo esto se termine, quiero regresar a la universidad. Quiero ser un doctor.
-Siempre has querido eso.
-No – sacudió su cabeza – Antes eran mis padres escogiendo por mí. Ahora, se siente bien
-Bien – dije – Porque vas a ser un gran doctor
-Algún día

Heaven: Capítulo XX

Nicolás

Gastón ni siquiera peleó o se inmutó. Fue horrible ver. Mi hermano, estaba arrodillado, sucumbiendo ante el deseo de los demonios. Las criaturas disfrutaron de la mutilación, quitando completamente sus alas, mordiendo, mientras caía la sangre. Gas mantuvo sus ojos cerrados, pero el color de su cara empezó a desvanecerse, así como aparecieron círculos negros debajo de sus ojos. Debe de haber sido doloroso, y horrible para él, pero Gas se rehusaba a demostrarles eso a ellos. Sus labios se movían silenciosamente y supe que estaba rezando para obtener fuerza.

Rochi estaba paralizada, las lágrimas cayendo por sus suaves mejillas. Gas había sido su compañero por años, su lazo era inquebrantable y profundo. Me acerqué y tomé su mano, sin decir nada. Luego, agaché la cabeza y empecé a rezar. Fue ahí cuando escuché el sonido de un auto estacionándose. La puerta de la entrada se abrió de golpe y se escucharon pisadas en el pasillo. El hombre que apareció en el sótano no se parecía nada a un ángel, aunque sabía que era uno.

-Nicolás – susurró Rochi

Aunque estaba fuera de su carácter, ella corrió y enterró su rostro en su pecho.

-Gracias a Dios que estás aquí
-Bueno, esta fiesta apesta – dijo él, apartándose apenas – No puedo creer que dejé un crucero por el Nilo por esto

No pude descifrar si estaba bromeando hasta que me guiñó el ojo. Los demonios dejaron de triturar y se congelaron. Nicolás los apunto con un dedo, sonriendo, y recitó un par de palabras rutinarias. Ellos se desintegraron violetamente ante nuestros ojos. Rochi aprovechó para correr al lado de Gas, quién se veía al borde del desmayo. Sus manos empezaron a trabajar, intentando curar sus heridas. Peter estaba recostado en la cama, sin emoción alguna. ¿Lucifer lo había dejado?

Nicolás se acercó a mí con una mano extendida.

-Qué bueno que finalmente te conozco, Mariana
-Igualmente – dije, sacudiendo su mano
-Me he enterado de que eres un poco rebelde
-Supongo que eso es cierto – murmuré
-Eres más hermosa de lo que imaginaba
-Eh…gracias – dije – Pero realmente..
-Espera, espera, tengo uno – interrumpió – Alguien debería llamar a Dios. ¡Porque al Cielo le falta un ángel!

Empezó a reírse solo.

-¿Qué? – demandé
-Encontré un libro – explicó – Las mejores cien líneas de chistes
-¿Sabes que Peter y yo nos casamos? – entrecerré mis ojos
-¿Cómo te va con ello?
-¿Por favor, podemos concentrarnos? – dije – Peter está poseído por si no te has dado cuenta
-Sabes cuál es la mejor manera de hacer desaparecer a un demonio, ¿verdad? – preguntó serio

Rochi rodó sus ojos mientras yo sacudía mi cabeza.

-¡Exorciza un montón!
-Está bien, Lali. Él es famoso por hacer malos chistes – dijo Rochi – Aún estamos esperando a que crezca
-Y como Peter Pan, espero evadir eso a toda costa

La idea de un arcángel con sentido del humor no encajaba.  Y no estaba de humor para bromas.

-¿Puedes ayudarnos o no?
-Claro que puedo. Tengo un botín
-Genial – murmuré – Lo que sea que eso signifique
-Lo que significa, es que tus hermanos están bajos de poder. Pero no te preocupes, yo estoy completamente cargado
-¿Y estás seguro de lo que estás haciendo? – pregunté
-Confía en mí – me guiñó el ojo – Soy un doctor

Finalmente Nicolás enfocó su atención en la tarea y gravitó con interés hacia la cama.

-Lucifer, ¿qué hay amigo?

Parpadeé ante la sorpresa, sin poder creer la forma en que hablaba. Los ojos de Peter se abrieron y sonrió.

-¿No me digas que estás recargado?
-¿Sorprendido?
-Un poco – admitió - ¿Acaso no estás tomando un riesgo al verte envuelto en esto?
-Ah, bueno – suspiró - ¿Qué es la vida sin un par de riesgos?
-No necesitas decírmelo – dijo Lucifer
-Como sea – Nicolás juntó sus manos – Me encantaría quedarme y conversar, pero creo que debemos cortar esto

Lucifer alzó una ceja.

-Adelante

Peter empezó a curvar su cuerpo. Las venas de su cuello pulsaron y se expandieron mientras era atacado por una tos. Esperamos a que aquello pasara. Los ojos de Peter rodaron hacia atrás y empezó a moverse. Una pequeña sombra apareció en sus labios.

-¡Abandona este tiempo de Dios! – dijo Nicolás – Te ordeno en nombre del Creador, que abandones este niño de Dios. Abandona, Seductor de Hombres, Corruptor de Naciones, Príncipe de la Oscuridad

Finalmente, Peter dejó de toser y retorcerse. ¿Esto significaba que habíamos ganado? Pero luego, empezó a toser de nuevo y diferente. Luego noté que intentaba botar algo. Su boca se abrió grande y algo largo y oscuro empezó a emerger. Era como negro y fogoso. Me tomó un instante darme cuenta de que era una serpiente y salía del cuerpo de Peter. En pocos segundos, explotó, convirtiéndose en la nada misma.

-¿Lali?

La voz que rompió el silencio era rasposa pero no había duda de que era Peter. Me arrodillé a su lado y presioné mi rostro en su cuello.

-Estoy aquí, amor. Se acabó, se acabó
-¿Lo hicimos?
-Te dije que lo haríamos

Empecé a reír y llorar de alivio. Rochi le trajo un vaso de agua. Él le agradeció y bebió tan rápido que botó un poco de agua. Luego tomó mis manos y las presionó contra su corazón. Nicolás se aclaró la garganta para recordarnos de su presencia. Se veía avergonzado de interrumpir nuestro momento privado.

-Este es Nicolás – le dije – Él salvó nuestras vidas

Ya no había su vida y la mía. Estaban completamente entrelazadas; cuando uno de los dos salía herido, el otro también, como si hubiese muerto.

-Gracias – murmuró Peter
-No lo menciones
-Espera. ¿Nicolás como el arcángel?
-Por supuesto – dijo Nicolás, sonriendo

Mis ojos se enfocaron en las muñecas heridas de Peter. Se veían profundas y la carne viva. Peter saltó apenas cuando toqué la carne viva pero no se apartó. Me enfoqué en enviarle vibraciones de curación y pronto mi mano estaba temblando. Hasta que pude lograr curarle sus heridas.

-Aún tienes el poder – dijo Peter y yo asentí

Movimiento al otro lado de la habitación trajo mi atención. Rochi estaba ayudando a Gas a ponerse de pie. Aún se veía sin balance. Lo vi tambalearse y guardar sus alas antes de que alguien las vea en el estado en que estaban. Su rostro estaba pálido y mantenía su brazo alrededor de los hombros de Rochi, como soporte.

-¿Qué te hizo venir hasta acá? – le preguntó cómo pudo a Nicolás
-Supongo que soy un perdedor por una causa pérdida
-¿Así que no crees que podamos ganar esta pelea? – preguntó Gas
-Lo dudo – Nicolás sonrió – Pero puedes divertirte intentándolo

Gas cerró sus labios y sin decir nada más, se dirigió hacia las escaleras, su brazo aún alrededor de los hombros de Rochi. Ayudé a Peter a salir de la cama y Nicolás nos miró, una sonrisa en sus labios, pero tristeza en sus ojos. 

Heaven: Capitulo XIX

El Trato

-Su vida…a cambio de sus alas

Luego de que mis hermanos realicen un arduo trabajo intentando salvar a Peter, Lucifer había intentado ser un poquito “bueno”, permitiendo la negociación. Yo me ofrecí por voluntaria, por supuesto que haría lo que fuera por Peter, pero Gas quiso ofrecerse esta vez. Lo que no esperábamos era la propuesta de Lucifer. Salvar la vida de Peter a cambio de las alas de Gas.

-¿Qué acabas de decir? – preguntó Rochi, sus ojos abiertos, llenos de ira y sorpresa
-No te preocupes, crecerán en unos pocos años. Sólo significa que tu hermano puede estar atado a la tierra por un tiempo

Sin sus alas, Gastón sería forzado a vivir la mitad de su vida, sin propósito o significado. Sin el poder de Gas, Rochi perdería a su compañero y Peter y yo perderíamos a nuestro proyector, nuestro mentor y nuestra gruía. Era como darle su divinidad como un regalo, el último sacrificio.

-¡Eres un imbécil! – grité
-Tranquila, lenguaje por favor. Creo que es un precio justo, por haber desaparecido la vida de mi hijo
-Esa fue su culpa, por ser tan egoísta y destructivo. ¿Qué quieres hacer con sus alas? – pregunté
-Victoria – dijo Lucifer – Satisfacción
-Obtiene el grato placer de ver a uno de los hijos más grandes de Dios, ser resignado – respondió Rochi
-Me conoces bien – dijo Lucifer, guiñando el ojo – Entonces, ¿trato o no trato?
-Absolutamente no – dije – Estás loco
-Él nunca lo aceptará – dijo Rochi
-Acepto – dijo Gas

Me quedé inmovilizada, sin poder creer a mis oídos. Sentí como si él estuviera hablando otro idioma y sus palabras no tuvieran sentido. Gas se volteó, escondiendo su cabeza, como si no confiara en su respuesta y no se permitiera vernos a las caras.

-Gas – susurró Rochi, acercándose – Por favor, Gas, no lo hagas

Sus ojos se encontraron por un momento y vi la desesperación en la cara de mi hermana, una trágica aceptación en la de mi hermano.

-¡No seas un mártir! – chilló Rochi – Ni siquiera sabes si está diciendo la verdad
-Un trato es un trato. Él cumplirá su palabra
-¡Los demonios mienten! ¡Eres muy noble para esto! ¡No puedes arrodillarte ante Lucifer!
-No me estoy arrodillando ante él – murmuró Gastón – Estoy protegiendo a un hombre, como Nuestro Padre quisiera

Caminó hacia la cama y colocó su mano en la almohada, al lado de la cabeza de Peter.

-Nuestro amor por la humanidad te ha torturado por mucho tiempo, ¿verdad? Pero yo defenderé la creación de mi Padre hasta el final

Luego lo vi, a mi hermano, arrodillarse. Agachó la cabeza en un gesto de sumisión que se veía como una aberración de la naturaleza. Lentamente, se desabotonó la camisa y la soltó hacia el suelo. Lentamente, soltó sus alas, llenando el espacio.

-¡Gastón, por favor! – lloró Rochi – Encontraremos otra forma

Pero su protesta era en vano. Quería hablar, pero no podía encontrar las palabras. Quería lanzar mi cuerpo, protegerlo, pero sabía que no haría ningún bien. Así que no hice nada, pero cubrí mis ojos y lloré como una niña. Ahí fue cuando vinieron. Una masa de almas perdidas y hambrientas, con dientes como cuchillos. 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Heaven: Capítulo XVIII

Cosas que alteran

-Lo mataría, sabes – dijo Gas cuando me obligaron a subir para discutir – Si intentamos sacarlo….sería como quitar los puntos de una herida. No soportaría el dolor. Tenemos que debilitarlo primero
-De acuerdo – dije, temblando

No podía discutir aquello.

-Creo que vamos a necesitar ayuda externo – dijo Gas
-Estoy de acuerdo – dijo Rochi
-¿No se supone que ustedes son grandiosos? ¿No pueden manejar esto?
-Ordinariamente, sí. Pero esto es diferente
-¿Cómo?
-Creo que ya lo sabes
-¿Es porque se trata de ÉL?
-Porque no podemos permitirnos fallar
-¿Qué significa eso?
-Significa que si fallamos, Peter puede que no salga vivo de esto

El pensamiento hizo que mi mente se ponga en blanco por un momento, pero intenté recuperarme.

-¿Por qué fallarían? Matar demonios, es lo que siempre hacen, ¿verdad?
-Sí – dijo Gas, dudando – Pero solo cuando podemos utilizar el poder de arriba
-Lo entiendo – convertí mis manos en puños – Dado los eventos recientes, no pueden estar seguros de si eso será posible
-Es una forma de verlo
-Así que el Cielo no está de nuestro lado. Eso nos coloca en una posición bastante vulnerable
-No sabemos eso con seguridad – dijo Rochi – Aún podemos encontrar aliados

La puerta del sótano aún me estaba atormentando, con esas ganas de querer entrar y ver qué estaba sucediendo. Rochi se dio cuenta de mis miradas de soslayo hacia esa dirección.

-Mariana no va a ser de mucho uso hasta que chequee a Peter

Una suave inclinación de la cabeza d Gas indicó que él entendía. Les agradecí y me forcé a caminar lentamente en lugar de casi correr.

-Cinco minutos – dijo Gas –Asegúrate que la puerta se quede abierta. Y no importa lo que te diga, no lo desates.
-Entendido – dije
-¡Espera! – dijo Rochi y me dio una botella con un aroma extraño – Intenta que se lo tome
-¿Qué es?
-Té
-No huele bien. ¿Para qué es?
-Espero noquearlo por un momento. Así no tenemos que vigilarlo toda la noche. Las cosas serán más claras por la mañana
-Tal vez – dije
-Para entonces, ya sabremos si la ayuda está disponible. Después que revises a Peter, deberías dormir. Te ves cansada
-Buena idea – le di una pequeña sonrisa – Ahorita regreso

Era la segunda vez que bajaba al sótano, pero me volví a sorprender de ver el cuerpo de Peter con sangre y magullado, atrapado en la cama. Pero lo que más me dolió fue ver lo vacío que se veía su alma. Dejé la botella al lado de la cama en una mesita. Fui al baño sucio y cogí una toalla que Rochi había dejado para poder empezar a limpiar las cicatrices en el rostro de Peter.

Ante mi toque, él abrió sus ojos. Al principio se veía aliviado de verme, luego la memoria de las últimas horas, llenaron su consciencia y una mirada de horror cruzó por su rostro.

-Lali – soltó – ¡Lo siento tanto!
-Peter, ¿qué sucede?
-¡Esas cosas horribles que dije! ¡No quise decir ninguna!

Era difícil creer que de hecho le estaba hablando a él. No sabía por cuánto tiempo la oscuridad estaría escondida. Podía ver que le estaba costando hacer el esfuerzo, estaba sudando y sus dientes temblaban. Coloqué un dedo en sus labios para silenciarlo.

-Está bien. No eras tú. No pienses en ello. Aquí…. – coloqué el té en sus labios – Necesitas tomar esto, ayudará

Peter alzó su cabeza obedientemente y tomó un par de sorbos antes de hacer una mueca.

-Lo siento – dije - ¿Sabe tan mal como huele?
-Sip
-¿Qué andan haciendo tus hermanos?
-Solo intentan tratar de encontrar una solución a esto – acaricié su mano – Lo arreglarán, lo prometo. Solo tienes que soportar la noche

Peter cerró sus ojos y dio un gruñido de dolor ante algo invisible dando vueltas dentro de él, peleando por recuperar el control.

-¿La noche? – repitió y sentí que su voz se alzaba con pánico - ¿Por qué tenemos que esperar? ¿No pueden hacer algo ahora?
-Están trabajando en ello, Pitt – susurré – No será mucho más tiempo

Peter volteó su cabeza.

-Deberías de irte. No quiero que me veas así
-No me voy a ningún lado – presioné y acercándome un poco más a él – De esto se trata el matrimonio. Lo bueno, lo malo, y lo horrible.
-Creo que esto es demasiado horrible – dijo Peter
-No me importa, deja de argumentar – dije
-Lali… - sus dedos se envolvieron fuerte contra los míos – No sé por cuánto tiempo tengo…tengo antes de que regrese. No puedo detenerlo, es como si un botón se apretara en mi cerebro y perdiera el control

Me incliné hacia abajo hasta que nuestras narices casi se tocaban.

-Nadie puede controlarte, Peter. Eres más fuerte que eso
-¿Y si no lo soy? – susurró
-Sé que lo eres. ¿Quieres que te diga cómo?

Me miró y el primer atisbo de esperanza surgió en su rostro.

-¿Cómo?
-Porque este eres tú hablándome a mí ahora. ¿Sabes lo difícil que es eso? ¿Lo imposible? Eres lo suficientemente fuerte para esto, solo tienes que creer en ello. ¿Harás eso por mí?

Peter dio una sonrisa distante.

-Lo intentaré, La. Pero, quiero que hagas algo por mí – los ojos de Peter estaban brillando – Si las cosas no salen como queremos…
-¿Qué es Peter? – pregunté aunque me imaginaba lo que venía
-¿Me prometes que no te vas a enojar?
-Mmm… - dije, sin confiar en mí misma
-Sé que tus hermanos están haciendo todo lo que pueden para ayudarme…
-Lo podrán hacer, Peter – insistí – Claro que pueden

Pero casi ni me escuchaba, estaba tan enfocado en decir lo que tenía en mente.

-Hay algo horrible dentro de mí, Lali. Voy a pelear lo más fuerte que puedo, pero si no gano, tienes que prometerme que me vas a encerrar, me vas a mantener en algún lugar donde no pueda hacerle daño a nadie
-No llegará a eso
-Pero si lo hace…prefiero morir
-No digas eso – mi voz se estaba quebrando, pero Peter presionó
-Tienes que dejarme morir
-¡No lo haré! – chillé
-Si se trata de mi vida t la de alguien más, tienes que dejarme ir, Lali. No quiero más muertes en mi cabeza. No puedo vivir con ello
-Te prometo que no dejaré que le hagas daño a nadie – dije – Es lo mejor que puedo hacer. Por favor, no me pidas más
-De acuerdo – murmuró Peter – Te veré de nuevo. No me olvides – parecía estar perdiendo la consciencia
-¿Qué? – pregunté, pero él ya estaba dormido
-No te olvidaré – susurré, presionando mis labios contra su frente

Heaven: Capítulo XVII

Perdón por la demora, esta semana ha estado un poco congestionada.
Mil gracias por los comentarios.

Mal inquilino

Me agarré el estómago como si alguien me hubiese golpeado ahí. Se veía como una reacción de niña, pero escuchar la voz llena de veneno, saliendo de la boca de Peter, se sintió como un violento ataque físico. Mis hermanos tomaron la decisión de llevarnos a todos a su casa, aquella en donde habían estado viviendo desde que nos mudamos a la universidad; era la mejor opción para que Peter no llame la atención. Y, por más que intentábamos que Peter, o el demonio que llevaba dentro, se portara bien, éste no lo hacía. Así, que luego de una feroz pelea entre Gas y Peter (en el que no deje de chillar pensando que mi hermano estaba a punto de matar a mi esposo), logramos conseguir noquear a Peter y llevarlo al sótano.

Cuando abrieron la puerta, temblé. El sótano era frío y tenía un olor horrible. Todo el lugar daba la sensación de estar dentro de una tumba. No había ventanas, solo una grieta pequeña de ventilación, muy pequeña como para dejar entrar la luz del sol. Además de cosas típicas que encuentras en un sótano, había una cama en el medio, junto a cadenas de metal colgando. Gastón se encargó de recostar a Peter en la cama mientras Rochi le encadenaba las muñecas y los tobillos. Cuando Peter despertó, empezó a gritar y moverse como un animal salvaje, hasta que se cansó y enfocó sus ojos en el techo.

-¿Puedo quedarme con él? – pregunté
-Definitivamente no – dijo Gas
-¿!Por qué no?!
-¿No es obvio? Estás demasiado involucrada emocionalmente. Eso te hace vulnerable. No podemos arriesgarnos a que entres en una trampa
-No dejaré que eso suceda
-Mariana… - dijo Gas, con tono de advertencia
-Bien – solté – Pero no me van a detener de hablar con él

Gas me dejó acercarme a la cama. Los ojos de Peter aún estaban enfocados en el techo. Aún con su cuerpo maltrecho y sus ojos salvajes, aún era familiar y hacía que mi corazón se detenga. Me incliné cuidadosamente así podía susurrar lo que sentía, pero las palabras no salieron. La persona en la cama era un extraño. De pronto, Peter volteó su cabeza y me dio una mirada tan penetrante que no pude apartar mi mirada. Me olvidé todo sobre mis hermanos mirándome con el ceño fruncido. Mire dentro de los profundos ojos verdes de Peter, buscando algún signo de reconocimiento. Por un segundo una cosa extraña sucedió. Pensé que lo veía a él. Su expresión en sus ojos se suavizó y obtuve un vistazo del chico que amaba. Sabía que Peter estaba en algún lado. No iba a dejar que enfrente esto solo.