domingo, 19 de octubre de 2014

Ángeles Caídos #4: Cuarentaitrés

El cuerpo de Maximiliano expulsó el mío tan rápido que sentí que había sido expulsada por un auto en movimiento. Mis manos se aferraron al jardín, buscando algo sólido en un mundo que daba vueltas. Mientras se iba el mareo, miré alrededor en busca de Maximiliano. Lo olí antes de verlo.

Su piel se había profundizado hacia el color de un moretón, y su cuerpo empezó a hincharse. Su cuerpo empezaba a expulsar los fluidos, sangre de Devilcraft hundiéndose en la tierra como si fuera algo viviente. La carne empezó a apartarse, deteriorándose en la suciedad. Después de un par de segundos, todo lo que quedaba de Maximiliano eran huesos.

Él estaba muerto. El Devilcraft también.

Ángeles Caídos #4: Cuarentaidós (Parte II)

Me deslicé por la colina. Justo a tiempo me escondí detrás de una tumba; la espada de Maximiliano se deslizó por el jardín donde yo había aterrizado. Me empezó a buscar entre las tumbas, moviendo su espada en cada oportunidad.

Corrí detrás del primer árbol que vi, colocándolo entre nosotros. Estaba con fuego, crujiendo mientras las llamas lo devoraban. Ignorando el calor contra mi rostro, hice el intento de ir hacia la izquierda pero Maxi no estaba para jugos. Me persiguió alrededor del árbol, sosteniendo su espada sobre su cabeza como si quisiera deslizarme por la mitad, de la cabeza a los pies. Corrí de nuevo, escuchando a Peter en mi cabeza.

Utiliza su altura para tu ventaja. Expón sus piernas. Un golpe duro a cualquier de sus rodillas, luego roba su espada.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Ángeles Caídos #4: Cuarentaidos (Parte I)

El sol figuraba arriba del horizonte, oscureciendo la silueta de cientos de ángeles caídos, ubicados a través del suelo del cementerio. Un hombre, un Nephil, corrió al frente del ejército, con una espada con brillo azul. Una espada creada para asesinarme. Incluso a esa distancia, los ojos de Maximiliano parecían cortar a través de toda distracción, cazándome.

Me preguntaba cómo las puertas del infierno habían sido abiertas, y ahora tenía mi respuesta. El halo azul oscuro colgando encima de los ángeles caídos me dijo que Maximiliano había utilizado Devilcraft.

Pero porqué él había permitido que Paula queme las plumas, sólo para liberar a los ángeles caídos…eso no lo sabía.

martes, 7 de octubre de 2014

Ángeles Caídos #4: Cuarentaiuno

Me rendí al sueño. Sueños donde podía alcanzar a Peter. Sosteniéndome a una memoria fantasmal de él era mejor que vivir sin él. Curvada en su cama, rodeada de un olor que sin duda era de él, me sumergí en su memoria que me cazaba.

Nunca debí confiar en que Pepper se encargue de las plumas. Debí saber que él lo arruinaría. No debí subestimar a Maximiliano. Si tan solo hubiese llegado al estudio de Peter diez minutos antes. Si tan solo hubiese detenido a Paula de encender….

—Lali, despierta.

viernes, 3 de octubre de 2014

Ángeles Caídos #4: Cuarenta

Me puse de pie primero. Me fui contra el fuego mientras cenizas caían como si fuera fuegos artificiales. Gateé hacia la torre de plumas, temblando con pánico. Solo quedaban dos de las plumas de Peter de sus días como arcángel. Una la teníamos como seguridad. La otra había sido robada y meticulosamente guardada por los arcángeles cuando habían expulsado a Peter del cielo. Esa pluma estaba en algún lugar en la pila delante de mí.

La pluma de Peter podía estar en cualquier lugar. Tal vez ya estaba quemada. Habían tantas. 

—¡Benja! ¡Ayúdame a encontrar la pluma de Peter!