viernes, 14 de noviembre de 2014

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 05

Thiago

El día se pasa sin ver a la chica de nuevo. Me he maldecido mentalmente por abrir mi estúpida boca en el almuerzo. Tal vez estaba intentando detener a la chica de hacerse enemiga de esas putas. Tal vez sólo quería que Melody se calle porque yo sé que ella es mejor que eso. Tal vez sólo quería que la chica me mire de nuevo.

Me dirijo hacia la sala de teatro, donde estoy haciendo mi trabajo; recuerdo haber dejado mi medidor ahí y debo recuperarlo. Era de mi padre y además es antiguo y muy especial. Una vez que veo que todo esté quedando conforme, me dirijo hacia el estacionamiento.

Estoy casi llegando a mi auto cuando escucho mi nombre.

domingo, 9 de noviembre de 2014

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 04

Mar

Vivo en un mundo sin magia o milagros. Un lugar dónde no hay clarividentes o cambiaformas, o ángeles o chicos súper humanos para salvarte. Un lugar donde la gente muere y la música se desintegra y las cosas apestan. Estoy tan presionada contra la tierra por el peso de la realidad, que algunos días me pregunto cómo aún soy capaz de levantar mis pies para caminar.

El viernes por la mañana, la primera cosa que hago es recoger mi horario arreglado. Así que ahora he dejado oficialmente el curso de Introducción a la Música, lo que significa que tengo que pasar ese periodo sacando fotocopias. A este punto, he mejorado con los zapatos, aunque aún duelen un poco. Mantengo la ropa negra así como el delineador, los labios rojos y las uñas negras. Los tacos altos siguen ahí, gritando que soy un espectáculo horrible de puta. Me he estado escondiendo en los pasillos y los baños durante el almuerzo toda la semana. El chico del cuaderno de dibujos que me encontré el otro día (llamado Rama), fue lo suficientemente bueno para darme una lista corta de los mejores lugares para esconderse. Dame un par de días más y probablemente sea capaz de dibujar un mapa con los mejores lugares para desaparecer. Luego puedo vendérselo a más perdedores como yo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 03 (II)

Mar

La cuarta hora no fue tan horrible. El profesor Camilo no me prestó mucha atención, lo que en una clase de catorce personas es bastante difícil de hacer. Revisó mi horario para asegurarse que estaba en la clase correcta y luego me preguntó por qué me pusieron aquí. Ambos nos encogimos de hombros. Luego me dijo que si me quería quedar, podía dejarme ser una asistente o algo así. Es obvio que realmente no me quiere participando aquí, pero creo que me quedaré. Es una pequeña clase donde probablemente pueden dejarme a solas.

Hago todo mi camino hacia el quinto periodo antes de ser enfrentada a mi clase de música. La profesora, la Srta. Ariel, una mujer muy linda y en sus veinte años, nos hace sentarnos en círculo. Es una forma de conocernos a otros, de conversar sobre la clase y nosotros mismos. Cada uno debe decir tres cosas sobre sí mismo y una de esas cosas tiene que ser mentira. Luego la clase debe tratar de averiguar cuál es la mentira. Es algo triste que no vaya a jugar realmente, porque si fuese a jugar, sería increíble. Estoy bastante segura que todos se pondrían a debatir sobre la veracidad de mis respuestas:

El Mar de Tranquilidad: Capitulo 03 (I)

Thiago

La cuarta hora se demora en llegar.

Ya estoy sudando por estar sentado afuera con el sol del almuerzo, pero no habrá mucho aire acondicionado en el taller. Cuando entro, inmediatamente me siento en casa, aunque el espacio se ve completamente diferente que en Junio. No hay herramientas o piezas de madera en cada superficie. O suciedad cubriendo el suelo.

Todos saben que conozco los equipos. Podría enseñar esta clase si quisiera. Lanzó mis libros en la mesa de trabajo de la esquina donde me siento cada año, al menos durante el tiempo donde se espera que nos sentemos. Antes que pueda sacar el taburete que está debajo de la mesa, el profesor Camilo Estrella me llama.

Me gusta el profesor Camilo porque no le importa si él me gusta o no. Él quiere mi respeto y él también lo tiene. Lo que me dice que haga, yo lo hago. Es una de las pocas personas que no le importa esperar cosas de mí. Él ha estado llevando este curso por tanto tiempo como puedo recordar, años antes que llegara aquí, cundo no era más que un curso electivo. Ahora es uno de los programas esenciales en la ciudad. En las clases avanzadas, nuestro trabajo recolecta dinero para los materiales y el equipamiento. Tomamos órdenes, las llenamos y ese dinero se va para el programa.

sábado, 1 de noviembre de 2014

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 02

Thiago

Lunes, 7:02 am. Hoy será un día inútil, junto con los 179 días escolares que están por venir. Voy a llegar tarde, apenas tengo tiempo. Me dirijo a la zona de lavandería y saco algunas ropas de la secadora, aunque aún no estén listas (ayer me olvidé de encenderla); pero no tengo tiempo para esperar a que termine. No me queda más que colocarme un par de vaqueros húmedos mientras camino y trato de no tropezar.

Agarro una taza de café y trato de llenarla sin derramar todo; en el proceso, me quemo. Lo pongo en la mesa de la cocina, junto a una caja de zapatos llena de frascos con medicamentos, justo a tiempo para ver a mi abuelo saliendo de su habitación. Camina muy lento, con su cabello desordenado, pero yo sé que no debo ofrecer ayudarlo. Lo odia.

—El café está sobre la mesa —digo, agarrando mis llaves y dirigiéndome hacia la puerta—. Distribuí tus pastillas. Barto está llegando en una hora. ¿Estás seguro que estarás bien hasta entonces?