viernes, 2 de enero de 2015

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 22

Thiago

—¿Cómo aprendiste a cocinar?

Sus piernas están colgando desde la encimera de la cocina, no desde mi banca de trabajo como siempre. Ella come aquí todo el tiempo ahora. A veces ayuda. A veces observa. Siempre habla.

Abro una compuerta por encima del refrigerador donde mi mamá guardaba todos sus libros de cocina. Ella alza la mirada. En realidad solo usé unos cuantos, pero el gabinete está muy lleno.

—¿Aprendiste a cocinar leyendo todos esos libros de cocina? —Alza sus cejas.

—¿No es así cómo lo hace la mayoría de gente?

—No todos los chicos de diecisiete años.

Hay un silencio en el que ninguno de los dos dice nada.

—Si apesta, ¿podemos ordenar pizza? —pregunta, rompiendo el silencio.

jueves, 1 de enero de 2015

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 21

Mar

Cuando llego a su casa a las 7:40, Thiago está en la pista, inclinado contra un lado de su auto. Apenas me ve, le quita el seguro a las puertas y camina alrededor para abrir mi puerta.

—Sobre el tiempo, Rayito de Sol —dice—, estaba por rendirme.

—No sabía que tenías un viaje de campo planeado —respondo, una vez que me sitúo en el auto y cierro la puerta.

—Debo llegar a la tienda de venta de cosas para la casa antes que cierren.

—No tenías que esperar por mí.

—No. Pero sabía que vendrías tarde o temprano y mi garaje estaría cerrado y te sentirías abandonada y luego me sentiría culpable y odio ese sentimiento. Así que era más fácil esperar.

jueves, 25 de diciembre de 2014

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 20

Thiago

No es una torta de café lo que Mar está cargando cuando entra a mi garaje justo después de las ocho. Aunque si lo fuera, estoy seguro que hubiese sido hecha en casa, cubierta con canela e increíblemente buena. Está cargando dos bolsas plásticas con comestibles. Camina más allá de mí y estira su mano para abrir la puerta hacia la casa, sin dejar la bolsa.

—¿Rayito de sol? —No responde, así que la sigo y la encuentro abriendo el refrigerador e insertando nada más que cuatro contenedores de helado. —¿Qué estás haciendo?

—¿Qué te parece? —espeta.

—¿Te embarazaste?

Se voltea hacia mí. —¿Qué?

Alzo mis manos, en señal de rendición. Obviamente no está de humor.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 19

Mar

Nunca he estado en casa de Thiago durante el día. Se ve diferente en la tarde. No estaría aquí si no fuera porque mi batería del auto amaneció muerta cuando dejé la escuela ahora. Vivo lo suficientemente cerca al campus como para caminar, pero no camino a ningún lado en la tarde. Puedo lidiar con las mañanas, pero hay horas en la tarde en que odio estar afuera. Incluso la noche no me fastidia mucho. La oscuridad no me hace sentir miedo, lo contrario al día. El sol de la tarde tiene una manera de seguirme, quemando recuerdos en mi cabeza.

Thiago me ofrece regresarme a casa desde la suya. Él cree que me debería poner nerviosa, correr a solas de noche, y lo hace. No soy lo suficientemente estúpida para pensar que siempre estoy a salvo afuera, en cualquier lugar, a cualquier hora del día. Es solo que me pongo más nerviosa durante el día.

Así que ahora estoy aquí, en el sofá de Thiago, a las 3:15 de la tarde, viendo una serie. Thiago se pasó el último comercial pacientemente contándome sobre todo lo que había sucedido en la serie, mientras yo comía chocolate. Cuando terminaron los comerciales, se detuvo abruptamente y me dijo que me contaría lo demás durante el siguiente receso. Creo que no he pasado mucho tiempo viendo la televisión. Mayormente he estado mirando a Thiago e intentando averiguar quién diablos es. He desarrollado una teoría donde, tal vez, Thiago tiene un gemelo y hay dos como él, porque estoy convencida, día a día, que él no es la misma persona.

martes, 23 de diciembre de 2014

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 18

Thiago

Estoy en mi garaje, tratando de terminar mi silla. El silencio aquí afuera es extraño. No debería serlo. Estoy acostumbrado al silencio, pero sólo me tomó dos días sin ella para sentirlo. Años trabajando aquí por mí mismo para que sea deshecho en menos de dos meses por su compañía. Y ahora ella no ha estado aquí por días. Tal vez es algo bueno, porque obviamente necesito una revisión de la realidad. Intento trabajar con la puerta del garaje cerrada, así puedo probarme a mí mismo que todo saldrá bien. No voy a dejar que me usen de nuevo. Ella puede venir acá de nuevo. Puede sentarse en mi garaje, entregarme herramientas, hacerme preguntas. Puede usarme para empezar a hablar. Puedo soportar esto mientras no espere mucho de esto. Y no lo haré. No sé cuándo volverá ella, pero me pregunto cuánto tiempo puedo mantener cerrado el garaje antes de empezar a sofocarme.