domingo, 8 de febrero de 2015

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 29

Mar

No dejé de hablar inmediatamente. Hablé hasta el día en que recordé todo lo que había sucedido, como un año después. Ese fue el día en que me quedé muda; no fue una táctica, fue una elección. Y la hice.

Solo supe que de pronto tenía respuestas. Tenía respuestas a todas las preguntas pero no quería decirlas. No quería soltarlas en el mundo y hacerlas reales; no quería admitir que tales cosas había sucedido y a mí. Así que escogí el silencio y todo lo que vino con ello porque no era lo suficientemente mentirosa para hablar. 

Siempre planeé decir la verdad. Solo quería darme a mí misma un poco de tiempo. Una oportunidad para encontrar la cosa correcta por decir y el coraje para decirlo. No tomé un voto de silencio, de pronto no me quedé muda. Solo no tenía las palabras. Aún no las tengo. Nunca las encontré. 

miércoles, 28 de enero de 2015

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 28

Thiago

Mi abuelo falleció esta mañana. Nada cambió. Pensé que, cuando falleciera, empezaría a llorar y me emborracharía y vomitaría mierda porque todo había acabado, porque él era el último. Pero no lo hice. No me rompí, no hice huecos en la pared, no empecé peleas en la escuela. Solo continué como si nada hubiese sucedido, porque todo era increíblemente normal. 

***

—¿A dónde vamos? —pregunta Rayito de Sol cuando sube a mi auto. 

No me siento bien en mi garaje, a pesar que mi lugar de trabajo es todo para mí, no me ofrece nada hoy. Prefiero irme por un rato así no tengo miedo de haber perdido ese escape también. Realmente no sé a dónde iremos, solo quiero irme.

Conducimos por un largo rato. No he dicho nada desde que nos subimos al auto. Ni siquiera respondí la pregunta. Rayito de Sol es buena con el silencio. Inclina su cabeza contra la ventana y mira hacia afuera y solo me deja conducir.

miércoles, 21 de enero de 2015

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 27

Mar

—Helado.

Conozco esas palabras, me gustan. Alzo la mirada desde mi libro de física que ha sido mi compañía más cercana por las últimas tres horas. Nunca pasaré este examen. Nunca debí anotarme en esa clase. Thiago está a mi lado y se inclina, cerrando el libro. Tengo el sentimiento que tenga algo que ver con las tonterías de frustración que dije hace unos momentos atrás.

—Lo necesitas. Lo obtendremos. Ahora —voz de papa enojado otra vez.

—¿Ahora?

—Ahora. ¿Recuerdas cuando dijiste que las cosas malas suceden cuando no obtienes suficiente helado? Cosas malas están sucediendo. Estás toda estresada como un niño adolescente que no obtiene chicas.

—Linda analogía.

—Lo siento, es verdad.

lunes, 19 de enero de 2015

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 26

Thiago

—¡Diablos! —La hoja de sierra se desliza a través de mi mano y en segundos ya tengo sangre manchando mis pantalones, donde estoy presionando con la palma de mi otra mano. No soy bueno con la sangre. De hecho, soy absolutamente horrible cuando se trata de sangre, así que esta situación apesta para mí.

Me hundo contra el suelo y me inclino contra los gabinetes. Necesito detener el sangrado, pero sentarme está tomando prioridad porque creo que me voy a desmayar.

—¿Qué diablos Thiago?

Mar está recogiendo mi mano y quiero decirle que se detenga porque hay demasiada sangre, pero solo termino diciendo lisuras de nuevo.

—Aquí.

domingo, 18 de enero de 2015

El Mar de Tranquilidad: Capítulo 25

Mar

La fiesta es tonta y todos sabemos cuándo una fiesta es aburrida y no nos quedaremos mucho rato. Es un alivio porque realmente odio los lugares con demasiada bulla, prefiero el silencio.

Simón me mantiene atada a su lado con más fuerza que antes. Como hace normalmente, coloca su brazo sobre mis hombros mientras entramos, en un gesto típico de pertenencia,  luego, cuando nos sentamos, me suelta. Pero nunca me deja irme muy lejos y nunca estoy a menos de un par de pasos de él; esta noche, no me quiere dejar ir para nada.

Me mira todo el rato y me sonríe como si estuviéramos planeando algo. Debería arrepentirme de haber hablado, pero no lo hago. Aunque él pasó todo el camino intentando lograr que yo le diga por qué no hablo, y finalmente le expliqué con todo el detalle, lo que le haría si él volvía a preguntar. Y no lo hizo. Creo que tuvo algo que ver con el amor que le tiene a sus partes íntimas.