miércoles, 18 de abril de 2012

Regresando a Paradise: Quince

Peter

Si mi vida no estaba completamente hecha mierda antes, ahora definitivamente lo está. Acabo de dar a conocer el secreto que prometí llevar a la tumba. Traicioné a mi hermana gemela y a mí mismo, todo porque no pude soportar la mirada de Lali mientras bajaba de la plataforma. Sus ojos estaban vidriosos, y su mirada de desilusión me dio ganas de llevarla a un lugar donde nadie le haga daño; donde yo no podía hacerle daño.

La cagué. Con Lali, con Rochi, con mis padres…con todos. A esta altura, ni siquiera confío en mí mismo. ¿Cómo es que Lali sabe que le mentí? Hace un segundo pensé que en el único momento en que ella me miraría con desilusión y traición, sería cuando le contara la verdad. Pero, ella ya la sabía. Quiero escapar, pero estoy atorado aquí. Puede que no esté en una celda, pero se siente como si lo estuviera.

- No, no lo estoy – dice Lali, con su voz suave y triste
- Perfecto, porque eso nos hace dos personas
- Tres – dice Leo, aún en el suelo – creo que voy a tener una herida en la mejilla por tu culpa
- ¿Peter, me odias? – pregunta Lali, con lágrimas cayendo por sus mejillas

Debería. Debería odiarla con toda mi alma. Pero, no lo hago.

- ¿Todo este tiempo que estuve contigo, ya sabías lo que había pasado, verdad? – pregunto y ella asiente
- Recordaba pedazos como si fuese un rompecabezas, pero no uní las piezas hasta que ….
- ¿Te diste cuenta que yo no fui el que te atropelló antes que deje Paradise hace ocho meses atrás? – sé la respuesta, pero quiero escucharla de su boca
- Sí – dice suavemente

Recuerdo los momentos que pasamos juntos mientras trabajábamos en la casa de Julia, cuando nos besamos en el mirador y yo pasé mis manos por su suave piel.

- Supiste que no te hice daño, pero dejaste que yo creyera que sí. ¿Cómo pudiste?
- Cuando me di cuenta de aquello, ya te había perdonado. No importaba
- Claro que importaba!
- Bueno, se acabo el tiempo; creo que ha terminado la actividad – dice Nico – los tres tenemos que hablar, ahora

Los tres dejamos al resto del grupo en la plataforma con Darío y nos dirigimos hacia una mesa de picnic por el estacionamiento.

- Peter, déjame entender bien esto. ¿Juraste culpabilidad por un crimen que no cometiste?
- No voy a contestar

Nico se voltea hacia Lali, esperando respuesta

- Lali, ¿qué sabes de todo esto? – ella se encoge de hombros
- No me dan ninguna opción – dice Nico, apuntando su dedo hacia nosotros – si no explican, tendré que volver a abrir tu historial e investigar por mi cuenta
- Fui a la cárcel Nico. Pagué el crimen; caso cerrado
- Si realmente fuiste a la cárcel por un crimen que no cometiste, el caso está lejos de terminado. ¿Crees que le hiciste un favor a alguien? No lo creo. ¿Si no fuiste tú quién atropelló a Lali, entonces quién fue?

Me quedo en silencio mientas Nico mira a Lali en busca de respuestas. Ella observa el suelo.

- Les advierto. Eso no ha terminado – nos dice

De regreso a la residencia, decido que no puedo con todo. No puedo dormir en la noche porque no puedo dejar de pensar en que me tengo que escapar. A mitad de la noche, cuando todos están durmiendo, cojo todo lo que tengo. Si no me encuentran, Nico no podrá tener ningún documento o prueba contra Rochi. Según el reglamento, después de tres años, Rochi no podrá ser acusada del crimen.

Abandono la habitación y troto por las escaleras. Mientras cruzo el oscuro campus, escucho una voz familiar detrás de mí.

- Peter, espera
- Lali, ¿qué estás haciendo?

Está usando unos pantalones sueltos y una blusa. Su cabello está amarrado en una cola de caballo y se ve muy vulnerable; y sexy, pero ella no lo sabe.

- ¿Te estás yendo, verdad?
- No puedo quedarme aquí – empiezo a caminar
- Voy contigo
- No – ella cojea hacia mí, con su mochila en los hombros –vuelve a la habitación
- No
- No seas estúpida, Lali. Vuelve con el grupo y continúa con tu vida. Olvídate que existo
- No puedo hacer eso – dice – desearía que el accidente jamás haya pasado, así no hubieses ido a la cárcel y no hubieras abandonado Paradise. Así tampoco pensabas que estar conmigo fue el mayor error de tu vida

Mierda. Odio haber dicho esas palabras, especialmente cuando fueron mentira. Le hice daño, incluso si juré jamás volverlo a hacer.

- Estar contigo no fue un error – me mira con esos ojos inocentes
- Pero tú dijiste….
- Lo sé. Te mentí. Pero aún así no puedes venir conmigo
- Me dijiste que vaya contigo la última vez, antes de abandonar Paradise. ¿Recuerdas? – asiento lentamente – no voy a cometer el mismo error. Esta vez iré contigo

martes, 17 de abril de 2012

Regresando a Paradise: Catorce

Lali

Me subo a la plataforma, enredo la cuerda (que cuelga del árbol) alrededor de mi cintura, y miro hacia abajo. Peter está de pie ahí, con sus brazos listos para sostenerme. De pronto, este ejercicio va más allá de sí creo que él me va a coger o no. Por eso es que he estado tan molesta; estoy enojada con él por ocho meses. Desde que me enteré que me había mentido; desde que me dejó sin decirme la verdad. Pienso en todas estas cosas que no he dicho y que debería. Hay tanta deshonestidad entre los dos.

- No puedo – digo
- ¿Por qué? – pregunta Peter

Todos me miran, esperando una explicación. A pesar que no quiero hablar de esto en frente de todos, estoy cansada de los secretos. Quito la cuerda de mi cintura.

- No voy a hacerlo
- No dejaré que te caigas – dice Peter – lo prometo

Observo sus ojos verdes que se oscurecen cuando está triste.

- No tiene nada que ver con eso – digo – se trata del accidente. Todo este ejercicio se trata de la confianza. La verdad es que no confío en ti
- Esto se está poniendo bueno – dice Leo
- Cállate por una vez, Leo, o yo lo haré – dice Peter. Sus manos están en forma de puño – después de todo lo que hemos pasado, creo que merezco que confíes en mí – dice

No lo entiende. Como quisiera que me diga la verdad del accidente, en mi cara. Es la única manera que continuemos. Tengo que dejar atrás las mentiras.

- Enfréntate a los hechos, Peter. Tú tampoco confías en mí – digo, sin poder detenerme. Lágrimas recorren mis mejillas mientras camino hacia él – me mentiste! Lo menos que pudiste hacer después que empezamos a acercarnos era ser honesto

Me mira, sus cejas juntas, con ojos confundidos.

- Dime la verdad sobre el accidente, Peter. Te reto – sacude su cabeza y se aleja de mí
- No lo hagas - dice
- Dile a todos lo que realmente pasó esa noche – abro mis brazos y miro hacia el cielo – grítalo y libéranos a todos de las mentiras!
- Aleluya! – dice Leo, como si estuviera en la iglesia

Peter corre hacia Leo y lo golpea. Leo golpea de vuelta. Estoy asustada y estoy gritando para que se detengan. En un instante, Nico jala a Peter y empieza a gritarle que se calme.

- Peter, tranquilízate – ordena Nico
- No! – grita Peter, soltándose del agarre de Nico
- Esto no se trata de Leo! – grito, intentando atraer su atención – se trata de mí y de ti

Peter me mira. Esta respirando con dificultad y sus ojos se ven fieros e intensos. No está listo para tranquilizarse, no por un buen rato.

- Yo soy la que fui atropellada por ese auto, no tú – digo – no actúes como la víctima. Tomaste decisiones que no te pedí que tomaras. No estoy segura de quién te ordenó que lo hicieras – estoy gritando - ¿crees que me gusta cojear? Yo soy la víctima! Sé honesto conmigo! No me querías lo suficiente como para decirme la verdad. Te di mi corazón, pero no fue suficiente – empiezo a alejarme, las hojas sonando con mis pisadas
- Pongamos las cosas claras, querida – dice, detrás de mí – nunca te pedí que fueras mi enamorada

Me detengo y me volteo, mirándolo.

- No, no preguntaste. Pero ten por seguro que hiciste de todo para que fuéramos una pareja. Me besaste en el árbol del parque de Paradise. Me dijiste que querías estar dónde yo estaba en la casa de Julia. Fuiste el que… - siento un nudo en la garganta – dijiste que lo nuestro era real, pero todo fue una mentira. Admítelo
- ¿Qué quieres que te diga, Lali?
- La verdad! Es lo que siempre he querido
- No puedo
- ¿No puedes o no quieres?
- ¿Cuál es la diferencia?

Me limpio las lágrimas porque empiezan a bloquear mi visión. Ya no me importa que todos estén atónitos y no nos dejen de mirar.

- Eres un cobarde! Todos los chicos en mi vida me han decepcionado. Primero mi padre, ahora tú
- Yo no soy como tu padre. No me insultes ni me pongas en la misma oración que él – río
- Él me dejó y me traicionó, dejándome sola y nunca regresó para preguntarme si estaba bien. Tú me traicionaste al dejar Paradise y nunca volver la vista atrás a ver si estaba bien. Él me miente, tú también. Eres exactamente como él
- No tienes idea de nada, Lali

Empiezo a cojear hacia el otro lado, dirigiéndome a la oficina, a la camioneta, o…no sé a dónde voy, sólo necesito estar lejos de él. Tal vez si pongo algún espacio entre los dos, el dolor que siento en el corazón dejará de doler.

- Las mentiras son fáciles de digerir, más que la verdad Lali – grita Peter

Esta vez no me sigue. Me detengo, pero no volteo

- Estás equivocado
- La verdad es que no quería tener nada contigo cuando salí de la cárcel. Te culpaba por ser la razón de estar encerrado, por arruinar mi vida. Y a pesar de las culpas y el resentimiento, me enamoré de ti. Tu maldito tarareo, tu maldita inseguridad, tu maldita vulnerabilidad…y esa vez que lloraste en mis brazos y te aferraste a mí como si fuera tu pilar de fuerza, me perdí porque sabía que todo lo que sucedía entre nosotros era real. Me odié por enamorarme de ti
- Así que te fuiste
- ¿Qué querías que haga? Teníamos que esconder nuestra relación de tu madre, mi madre estaba en drogas, mi padre es un maldito huevón, y mi hermana….bueno ya la viste. Se veía como una maldita fantasma
- Si tan solo dijeras la verdad…
- La verdad apesta! – grita Peter, lleno de enojo y frustración
- ¿Así que decidiste esconderte detrás de las mentiras, verdad? – ahora me volteo para verlo directamente a la cara

Diez segundos y nada. Peter golpea su puño contra el árbol. Sus nudillos están sangrando, pero parece no notarlo.

- La verdad es que yo no fui el que te atropellé! Fui a la maldita cárcel por todo un maldito año por algo que no hice! ¿Y, sabes qué? Fue una mierda. Me arrepiento de ese momento porque se supone que yo no debería de haber ido!

Sus ojos se agrandan, su respiración es rápida y furiosa. Se voltea y se enfoca en un Nico totalmente sorprendido, luego escanea al resto del grupo que están igual.

- ¿Contenta? – gruñe

Regresando a Paradise: Trece

Peter

Estoy recostado en la cama, mirando hacia el techo. Leo y Benja están dormidos. No he hablado o escuchado a Lali desde que ambos nos encerramos en nuestras habitaciones hace unas horas. Le dije que aún la quería; admití que nunca dejé de desearla. Y ella empezó a hablar de amor. Maldito amor. Y sobre la honestidad. El amor no se trata de la honestidad, se trata de proteger a las personas que amas de las cosas que pueden dolerle. Eso es amor.

Mierda. Le dije a Lali que aún la quería y que deberíamos tener sexo por ello. Estúpido, lo sé. No quise decirlo de pronto, pero así sucedió. Tal vez fue la cerveza. Sí, eso. Aún estoy mareado, pero siempre supe lo que hacía y eso no me hace menos estúpido.

Durante la siguiente semana, Lali prácticamente me ignora. Viajamos cada día a los eventos que Nico organiza, dónde él nos presenta y nos hace compartir nuestras historias. La mía es corta: “Manejé borracho y atropellé a una chica. Fui a la cárcel por ello. Prácticamente fui botado de mi casa y perdí a mi enamorada. Me suspendieron la licencia por tres años y ahora casi vivo en la calle. Así que….no tomen ni manejen”

Sí, esa es mi historia. Pero, uno de esos días, cuando estamos en un colegio, un chico hace una pregunta que no sé muy bien cómo responder.

- Esta pregunta es para el chico de la camisa azul – dice. Soy yo, y Paula me pasa el micrófono
- ¿Cuál es tu pregunta?
- ¿Por qué tus padres te botaron de casa?

Mierda, ¿realmente tengo que responder eso? Mi hermana se rehusó a decir la verdad sobre el accidente, mi madre es adicta a las drogas y mi padre está en completa negación de todo lo que sucede.

- Esa es una buena pregunta – digo, sin saber qué contestarle – mis padres tenían vergüenza de tener a un ex convicto en casa. Además, no estaban de acuerdo que estuviera saliendo con la chica que atropellé
- ¿Por qué hiciste eso? – pregunta el chico – digo, ¿por qué empezaste a salir con la chica que atropellaste? ¿Acaso no era una mala idea?
- Sí, fue una mala idea. Una de las ideas más estúpidas. ¿Otra pregunta?

Durante el regreso a la universidad, Lali ni siquiera mira  en mi dirección. Se sienta al costado de Benja y conversa con él sobre tenis. Cuando estamos de regreso a la residencia, ella se dirige directamente hacia su cuarto. Nico también. Cuando cierra su puerta y el resto del grupo está en la sala común, aprovecho para entrar al cuarto de Lali.

- ¿Cuál es tu problema? – pregunto suavemente, para que el resto del grupo no nos escuche
- No quiero hablar sobre ello – dice, luego empieza a alejarse de mí

Sostengo su cintura y la muevo gentilmente, incitándola a que me mire a la cara.

- Saca tu mano de encima – dice Benja, detrás de mí

Observo al chico que obviamente quiere que Lali sea más que una amiga.

- ¿Quién eres tú, su guardaespaldas?
- Tal vez – Benja se interpone entre Lali y yo
- No te metas en medio de esto – digo

Estoy completamente tenso porque, una vez yo fui el protector de Lali contra el imbécil de Jaime, y ahora Benja intenta que ahora sea yo el idiota de Jaime.

- Obviamente ella no quiere hablar contigo

Cuando miro a Lali, ella está apuntando hacia la puerta, diciéndome que me vaya.

- Terminé –le digo

En la mañana siguiente, Nico nos anuncia que haremos una actividad diferente. Esa mañana, las chicas parecen estar de lado de Lali, porque me ignoran; incluso durante el desayuno, ellas traen comida para Benja y para Leo, pero no para mí. Genial, ahora Benja y Lali empiezan a sonreírse y a hablar todo el rato, las chicas me odian y Leo es el único con el que puedo hablar – lo que se puede, porque nunca tiene tema de conversación.

Cuando llegamos, nos encontramos en un campamento dónde realizan ejercicios para generan confianza entre todos y ser capaces de pedir ayuda; al menos eso es lo que nos dijo Nico. Maldita sea, no tengo ganas de hacer nada. Un señor llamado Darío se nos presenta como el encargado de las actividades.

- Ustedes deben de ser el grupo de Re-empezar – dice y saluda a Nico

Lo primero que nos hace hacer Darío es ponernos en un círculo debajo de unos árboles. Nos dice que digamos una palabra que nos describa.

- Lealtad – dice Benja
- Gracioso – dice Leo
- Triste – dice Paula
- Enojada – dice Euge
- Confundida – dice Lali

Cuando Lali habla, me mira directamente. ¿Está confundida acerca de nosotros? Eso es noticia para mí. Ella siempre me calla la boca cuando nos acercamos; y no se ve para nada confundida.

- Hecho mierda – digo cuando es mi turno
- Eso no cuenta – dice Leo – Darío dijo una palabra que te describa. Esas son dos
- Y, cállate antes que te patee el trasero son siete palabras – digo, con tono de advertencia
- Sin amenazar a tus compañeros, Peter – dice Darío - discúlpate – ordena
- Vamos, Peter – me dice Nico cuando me ve con cara de no hay forma que me disculpe – hazlo, así podemos continuar
- Sí – dice Euge – no seas un idiota
- Sólo hazlo – dice Lali
- No – digo
- Quiero que ustedes dos se abracen entonces – dice Darío
- ¿Estás bromeando, verdad?
- No. Creo que deberías abrazar a Leo
- Sí claro. No lo creo – digo

Leo abre sus brazos y me sonríe.

- Ven con papá
- Peter – Nico me urge – inténtalo
- Prefiero abrazar a una de las chicas, Nico. O a Benja, en todo caso

Parece que a nadie le importa escuchar la lista de cosas que haría en lugar de abrazar a Leo. Él se acerca y yo me salgo del círculo.

- No se trata del abrazo – dice Darío – es sobre tu carácter. Hacer algo que no quieres para complacer a otros es un acto de gentileza – río
- Escucha, Darío, estoy siendo algo gentil al advertirle a Leo que le patearé su trasero. Dame algún crédito. Mierda, he estado parando con unos chicos de Chicago que pensaban que la gentileza era preguntarle a alguien qué pierna prefería que le corten antes que te desangren y te lancen a los perros
- ¿Quieres ser parte de este grupo o no? – pregunta Darío, ignorando mi comentario
- No
- No tiene opción – dice Nico – es parte de este grupo le guste o no. ¿Verdad, Peter?
- Claro – digo, rindiéndome

Regreso al círculo.

- Podemos abrazarnos después – dice Leo
- Ni lo pienses – digo, negando con la cabeza

Realizamos dos juegos. Uno en el que estamos en grupos de tres y tenemos que resolver un rompecabezas. Y, el otro, dónde tenemos que caminar por un laberinto, todos atados a una cuerda. Lali no me mira para nada. Después del almuerzo, Darío nos moviliza hacia el bosque, detrás de la oficina principal donde se encuentra un árbol con una cuerda y al final una plataforma.

- Este es un ejercicio de confianza – explica – los pondré en parejas. Cada uno de ustedes le dará la espalda a su compañero mientras esté de pie en la plataforma, luego caerán en los brazos de su compañero
Empareja a Leo con Euge, Benja con Paula, y a mí con Lali.
- No te deprimas – le digo a Lali cuando estamos frente a frente
- No lo estoy. ¿Acaso no escuchaste que es un trabajo de confianza?
- Sí, ¿y?
- Olvídalo
- Leo va a caer encima de mí! No lo voy a poder sostener – chilla Euge
- Todos van a poder hacer esto, se los aseguro. Cada uno estará amarrado a la cuerda, lo que reducirá el peso. Leo y Euge ustedes van primero
- No – dice Euge - ¿Y, sí me deja caer?
- No lo hará
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Porque todo el grupo confía en él, y él no nos defraudará. Ahora ponte de pie en la plataforma y amárrate la cuerda en tu cintura. Demuéstrale a Euge lo fácil que es

Leo hace lo que Darío le dice. Con la cuerda soportando su peso, Euge no tiene problemas al sostenerlo. Cambian de lugares y Euge es atrapada por Leo.

- Muy bien – dice Darío – Peter y Lali, ustedes siguen

lunes, 16 de abril de 2012

Regresando a Paradise: Doce

Lali

- Peter, regresa a nuestra habitación – digo, mirando fríamente a la chica

Me siento disgustada. Peter no es mi novio y técnicamente nunca lo fue, pero aún duele verlo aquí, sin su camisa, con su pantalón desabrochado y obviamente, a punto de tener algo con la chica. Verlos juntos es como una bofetada en la mejilla. Ella es realmente bonita. Tiene ojos marrones grandes, un cabello rubio perfecto y una cintura tan delgada que no me imagino en qué lugar entran sus órganos en su cuerpo.

- Tu camisa está en la cama – dice la chica, sonriendo
- Tengo que irme con ella – dice Peter, colocando un brazo sobre mis hombros

Huele a cerveza y noto que no está completamente sobrio. La chica entra al cuarto y aparece unos segundos después con la camisa de Peter.

- Eres un perdedor – dice, luego me mira – puedes tenerlo

Cuando cierra la puerta con un golpe, Peter y yo nos quedamos de pie, en silencio. Me zafo de su brazo.

- ¿Vas a venir o no? – pregunto impaciente

Me sigue hacia la habitación. Los chicos y Nico están en el cine, yo decidí volver porque mi pierna me empezó a doler.

- Necesito ayuda – balbucea Peter al tiempo que coloca de nuevo su brazo encima de mis hombros
- Apestas a cerveza – le digo, empujándolo – y si quieres ayuda para subirte el cierre del pantalón, le has preguntado a la chica equivocada

Él bufa y se lanza en el sillón.

- ¿Así que eres la chica incorrecta para mí, pero la correcta para Benja? – pregunta
- Cállate Peter. Benja es sólo un amigo
- No lo creo. Creo que sientes algo por él
- Mis relaciones no te incumben. Y sólo porque le hable a un chico no significa que pase algo
- Claro. Lo sé – mira alrededor, confundido – Espera, ¿dónde está el resto del grupo?
- En el cine
- ¿Por qué no estás con ellos?
- Tengo que recostar la pierna – él golpea suavemente el sillón, a su lado
- Siéntate conmigo

Su cabello está completamente desordenado, yendo para todos lados. Aún tiene el cierre abierto y me recuerda cuando lo vi con la chica. El problema es que se ve demasiado sexy.

- No
- Vamos, sólo un segundo

Sus ojos se achinan, en un intento de parecer vulnerable e inocente.

- Deberías ir a la cama antes que Nico te encuentre y se dé cuenta que estuviste tomando alcohol y quién sabe qué más – le digo
- Siéntate conmigo un minuto, luego desaparece de esta habitación y no tendrás que verme por el resto de la noche. Te lo prometo – sonríe mientras se acomoda el pantalón – y, para que sepas, no ingerí ninguna droga. Podría haberlo hecho, pero no lo hice. No quiero terminar como mi madre – balbucea

Es la primera vez que lo escucho hablar sobre su familia desde que empezó el viaje.

- Estuviste tomando esta noche. No lo niegues
- Sí, tomé. Se siente bien no pensar
- Debería reportarte con Nico
- Sí, deberías – suspiro
- Pero, no lo haré
- ¿Por qué no Lali? ¿Puede ser que aún dentro de ese corazón me quieras?

Se levanta y me jala hacia él. Gentilmente, me recuesta en el sillón hasta que me quedo debajo de él.

- No respondas la pregunta – dice

Mi cerebro me dice que me aleje, que mantenga la distancia, pero mi cuerpo no está escuchando a mi cerebro. Observo esos ojos verdes intensos. Aquellos que están enfocados en mis labios, recordándome la primera vez que nos besamos en Paradise. Él acaricia mi cabello con total cuidado y gentileza, sus dedos suaves recorren mis mejillas.

- Lali, ¿quieres esto tanto como yo? – pregunta, su rostro pegado al mío
- Yo….no puedo responder eso
- ¿Por qué no?

Coloco mi mano en su pecho antes que pierda todo el sentido común. Tenerlo tan cerca hace que mi respiración se vuelva más densa y que mi pulso se acelere, lo que me hace enojarme aún más conmigo misma.

- ¿Realmente tienes que preguntar? Obviamente estuviste con otra chica esta noche Peter
- No la bese. Te lo juro. Claro que coqueteamos pero no pude hacer nada más porque… - cierra sus ojos un instante y luego los abre de nuevo, mirándome fijamente – olvídalo
- Anda a la cama – digo, intentando salir de él – es obvio que estás borracho y no estás pensando bien
- Bésame, luego me iré a la cama
- Estás loco
- Lo sé – sonríe de lado – pero hazme caso esta vez – inclina su cabeza hacia la mía

Lo miro y contengo la respiración ante sus hermosos labios, que se acercan cada vez más.

- Oh, Lali – murmura cuando enredo mis brazos en su cuello – necesito esto
- Yo también

Sus manos están a los lados de mi cabeza al tiempo que choca sus labios con los míos. Nos besamos tentativamente, como si no supiéramos si lo que hacemos está bien. Mi corazón explota de alegría y mi cuerpo tiembla con emoción y anticipación cuando una de sus manos sostiene mi cintura y me acerca a su cuerpo.

Cierro mis ojos y pretendo que estamos de vuelta en el mirador de Julia. Se sentía tan bien. Suspiro en la boca abierta de Peter. Él se aparta apenas de mí. Abro mis ojos y lo encuentro sonriendo al cien por ciento, con esa sonrisa de satisfacción.

Como si mi respuesta fuera una señal para seguir, Peter suspira también e inclina su cabeza de nuevo. Su boca se abre junto a la mía, y su lengua busca la mía. Creo que mi cerebro intenta mandar señales de advertencia, pero mi cuerpo y mi lengua están disfrutando demasiado como para escuchar. Los sonidos de nuestras lenguas y labios y suspiros me llenan, y me encuentro enredando mis manos en su cabello, atrayéndolo hacia mí.

- Tócame – susurra

Me convenzo de pensar en el mirador. Mientras mantenga mis ojos cerrados, dónde está el pasado y no el presente. Él me va a decir lo mucho que me quiere, me dirá que soy la única chica que quiere y que necesita. Besa mi cuello y luego vuelve a mi boca. Empiezo a sudar, estoy encendida. Es lento y erótico, nuestras lenguas encontrándose y buscando el sabor de cada uno.

Cuando levanta mi blusa y sus dedos recorren mi brasier, siento que el mundo se detiene y que sólo estamos nosotros dos. Siento una sensación cálida recorriendo desde mis senos hasta la punta de mis pies. Hasta que suena mi celular.

- No lo contestes – dice Peter, con voz ronca – ignóralo

Me besa de nuevo, pero el mirador se ha ido. El momento se ha perdido. Mi celular sigue sonando. Volteo mi cabeza, rompiendo el beso.

- No puedo – mis manos cogen el celular desde mi cartera – es mi padre – digo, lentamente mientras empujo las manos de Peter fuera de mi blusa. El celular deja de sonar.

Mi padre, el que me llama de vez en cuando; el que me dejó y casi nunca me recuerda. Observo a Peter, aún encima de mí. Él es el chico que me dejó y nunca volteó la vista, hasta que estuvimos forzados a venir a este viaje. Él me traicionó como lo hizo mi padre; y me mintió. Estuvo con otra chica esta noche, y luego se metió conmigo como si nada pasara.

- ¿Peter, qué estamos haciendo? – pregunto

Se aleja y se sienta, suspirando.

- Oh no. Aquí viene. Tu momento reflexivo, emocional y filosófico
- ¿Por qué no puedo ser reflexiva?
- Ni el chocolate ni la mantequilla de maní, pero de alguna manera funciona – dice – de alguna forma, la mezcla de estos dos es increíble
- Estás borracho. No hablo de comida. Hablo de dos personas con un pasado….
- Deja de pensar tanto – dice, terminando mi oración – no importa cuánto tiempo haya pasado, parece que no afecta. No sé por qué estamos peleando tanto. Mierda, no pude hacerlo con Brenda esta noche porque solo pensaba en ti. Incluso la llamé por tu nombre. Sí, la cagué, ¿pero, por qué esconder el hecho que aún nos queremos?
- Peter, eres un imbécil – digo, apartándolo
- No te entiendo – dice, frustrado – acabo de admitir que no pude estar con otra chica porque estaba pensando en ti, Lali. ¿Eso está mal?
- Sí
- ¿El admitir que me enciendes? ¿Por qué te parece que es un insulto?
- No quiero que nos deseemos – tomo un gran respiro – quiero una verdadera relación con un chico. Amor. Y, tú ni siquiera sabes lo que eso significa. Amor es honestidad, un respeto mutuo por el otro, algo que tú y yo no tenemos.
- ¿En serio? – se pone de pie, molesto - ¿así que m estás diciendo que no tienes ningún respeto por mí?
- Sí, eso es lo que digo
- Perfecto – dice
- Perfecto – digo
- Supongo que pensé que todo esto sería diferente
- Todo se trata de decir la verdad, Peter
- Sí claro, honestamente, estás siendo ridícula

Regresando a Paradise: Once

Peter

A veces la vida tiene sus jugadas; bailar con Brenda había sido, por un momento, una buena medicina para olvidar a Lali. Sus palabras en mi oído, invitándome a su habitación, me hicieron tener la esperanza que todo podía salir bien. Pero, cuando me di cuenta que ella también vivía en la misma residencia que yo y que su habitación estaba por debajo de la mía (y la de los chicos), intuí que las cosas no irían tan bien.

Observo mientras ella se desabotona la blusa y se recuesta en la cama; ella hace lo mismo cuando yo me quito mi camisa y camino hacia ella.

- Tu tatuaje es muy sexy – me susurra cuando ambos estamos en la cama – es como el fuego negro – obtuve mi tatuaje en Chicago como símbolo de mi rebeldía

No nos hemos besado todavía, y no estoy seguro si quiero hacerlo. Pero, ese pensamiento no me alarma porque uno: es difícil pensar bien cuando estás borracho, y dos: ella se mueve por todos lados lo que hace que mi mente se ponga en blanco.

- ¿Quieres ver el mío? – pregunta
- Claro

Se arrodilla, se voltea y se baja un poco el pantalón. Tiene un tatuaje de un unicornio rojo con alas en forma de arcoíris.

- Bonito – digo, pero empiezo a sentirme ansioso – muéstrame que más tienes

Es mejor que esto termine cuanto antes porque tengo que regresar pronto a mi habitación; Nico no puede saber nada. Brenda se voltea y se acomoda el pantalón.

- Me gustan los chicos que saben lo que quieren. ¿Qué quieres tú Peter?
- Estoy dispuesto a todo
- Yo también – dice, y corre sus uñas por mi pecho

Su dedo recorre mi cuerpo, cada vez más abajo. Sabiendo lo que se viene, me recuesto en la cama. Como una experta, me desabotona los pantalones y los baja en un segundo. Cierro mis ojos y rezo para disfrutar. Definitivamente quiero esto. Decir que estoy encendido es poco. El problema es que creo que no lo estoy por esta chica, porque detrás de mis ojos me imagino a una chica que cojea y me odia.

Lali.

- ¿Qué acabas de decir?
- ¿Qué? – abro mis ojos y observo a Brenda que me mira interrogativa
- ¿Me acabas de llamar Lali? – me acusa
- No – no sé si lo hice, pero Brenda definitivamente no es Lali – lo siento – ella se encoge de hombros
- Está bien

Sin dudar, se estira hacia la mesa de luz y saca un frasco. Lo abre y toma una pastilla amarilla.

- Toma – dice, al tiempo que me extiende otra pastilla
- ¿Qué es?
- Ya sabes, éxtasis. Tómala y ponla en tu lengua. Te prometo que no vas a pensar en nada más que en pasarla bien conmigo
- No. No puedo hacer esto
- ¿Hacer qué? – me aparto y me subo los pantalones
- No lo sé. Necesito un minuto
- ¿Para qué? – pregunta, completamente confundida
- ¿Dónde está el baño? – pregunto
- Al final del pasillo. ¿Te encuentras bien?
- Ya regreso

Me dirijo hacia el baño de hombres. Mierda, tendría que estar disfrutando esta noche, no pensando en Lali. No debería estar borracho tampoco. Me miro al espejo y me siento peor. Me echo agua a la cara, pero no ayuda. Brenda me estaba encendiendo, pero no era ella, sino Lali. Dios, no puedo con todo esto. Camino de regreso y justo cuando estoy por abrir la puerta de la habitación, escucho la voz de Lali.

- Esa no es tu habitación, Peter

Volteo a mirar a la chica que ha estado persiguiéndome en sueños desde que me encerraron en la cárcel. La chica que acaba de arruinar mi escapada sexual con Brenda sin saberlo. Tiene unos ojos marrones que cambian con su humor, tan diferente a la chica que estaba recostada conmigo hace unos minutos. Y mientras Lali se ve tan condenadamente sexy, dudo que tenga algún tatuaje de un unicornio en su trasero.

- Lo sé – digo y ella se acerca a mí, confundida
- ¿Entonces, qué estás haciendo aquí, sin tu camisa puesta? ¿Y..por qué tu pantalón está desabotonado y….con el cierre abajo?

La puerta se abre y Brenda aparece. Su cabello está desordenado y sus pantalones están a medio poner; además tiene su blusa abierta. Estoy jodido.

- Oh – balbucea Lali, obviamente teniendo la respuesta
- Ahí estás – dice Brenda, con una sonrisa, luego mira a Lali - ¿Quién eres tú?
- Su novia – responde Lali